La emergencia de la lectura literaria en tiempos de neoanalfabetismo


Por Francisco Tete Romero. Resistencia, Chaco. Escritor, docente, director académico del Instituto de Estudios Superiores de la Fundación Mempo Giardinelli.

Con más de mil asistentes de quince países y de buena parte de las provincias argentinas, se llevó a cabo del miércoles 18 al viernes 20 de agosto de este año la vigesimosexta edición del tradicional foro que todos los años, desde 1995, realiza la Fundación Mempo Giardinelli, con modalidad virtual como en el 2020, dadas las actuales restricciones sanitarias. En esta ocasión su lema fue “leer más que nunca abre los ojos”. Para su gran mentor, Mempo, hoy más que nunca resulta fundamental la militancia educativa por una Pedagogía de la Lectura para nuevas lectoras y nuevos lectores, “que es lo que venimos enseñando desde hace un cuarto de siglo, la tarea es seguir abriendo ojos, ahora en doble modalidad: virtual y, cuando se pueda, presencial. Porque así empieza el camino hacia el conocimiento”. Por eso recomendó enfáticamente la práctica en escuelas y hogares de la lectura en voz alta como gesto amoroso de una sociedad adulta hacia las infancias y adolescencias, porque nadie puede contagiar pasión lectora sino es a su vez un/a apasionado/a lector/a.

En su discurso de apertura del foro, al advertir sobre las nuevas formas de neonalfabetismo actual, de territorialidad digital y de las redes sociales convertidas en principal acceso a la información, Mempo Giardinelli planteó la necesidad de leer literatura porque su lectura abre no solo los horizontes de libertad e imaginación, sino que desarrolla y expande tanto el lenguaje como la comprensión de nuestra condición humana en un mundo cada vez más complejo y atravesado de graves peligros. Porque “un pueblo que no lee no tiene salvación; su destino inexorable será la oscuridad, la ignorancia”.

“En este sentido la batalla cultural, tan necesaria hoy en la Argentina, estriba de manera esencial en las políticas de lectura, para las que el rol del Estado es fundamental”.

  • Los magisterios de Noé Jitrik, Luis Pescetti, Ana Luisa Amaral y Alejandro Dolina: tres conferencias magistrales tuvieron lugar en esta versión del foro. La inicial, a cargo del gran Jitrik que sostuvo que no podía pensar su vida sin libros desde que descubrió su poder a los 6 años y que en medio de la pandemia que nos agobia leer es suspende el miedo a la muerte; la segunda a cargo de Pescetti, escritor, músico y cantante, cuyo vastísimo repertorio se propuso rescatar el encantamiento del lenguaje que descubrimos en la infancia sobre todo cuando una lectura se apodera de nosotros/as; y qué decir de la poeta portuguesa Ana Luisa Amaral (reciente ganadora en España del premio Reina Sofía), quien en castellano, portugués e inglés y en clave feminista nos subyugó con una poesía escrita con el cuerpo para interpelarnos en tiempos aciagos y fuera de quicio. Por último, un diálogo de Mempo con el entrañable Alejandro Dolina, sobre las vidas que son posibles vivir a partir de las lecturas literarias, sus modos de leer y de construir personajes de ficción.
  • Mesas paneles: Leer en un mundo convulsionado, Leer para abrir los ojos y Leer las lenguas fueron las tres mesas internacionales, bien situadas en su contexto, el de la pandemia actual, el de los obstáculos anti lectura literaria como tácito “sentido común” social y el de los monolingüismos culturales que a modo de monocultivo mental empobrecen nuestra forma de vida comunitaria, porque niegan nuestra principal riqueza: la diversidad cultural y lingüística de la que deberíamos abrevar. En esta última mesa participé, junto a la poeta mapuche Liliana Ancalao y la investigadora boliviana Liliana de la Quintana, con la ponencia “Aprender a leernos, una pedagogía del estar siendo”.

“Aprender a leernos. Hacia una pedagogía de la lectura intercultural.

Lecko Zamora , querido amigo, poeta y pensador wichí me enseñó en 2008 que en su lengua leer se dice “yah’ yen” que quiere decir “mirar profundo”. Viene de la palabra “yah’hene”, advertir, prevenir, avisar o instruir. Su raíz es “yah’yin”, ver, mirar, observar. Según cómo se pronuncie significa mirar con cuidado y prevención. Así, cuando nosotros despedimos a alguien que transita, que se va, le decimos “yah’yin a nayij”, “mira tu camino”, lee la vida”. Por eso Lecko escribió en su texto Ecos de la resistencia que sus ancestros sabían leer el libro de la naturaleza y el de la revelación del Gran Espíritu y que ahora a su generación y la nuestra nos correspondía interpretar que “yah’yin a najij significa aprender a leernos”.

  • Las tertulias de poetas y narradoras/os: una tertulia dedicada a la narración, donde nos pusimos en estado de lectura para escuchar, primero, dos escenas de una obra de teatro de Claudia Piñeiro, un cuento de Selva Almada donde lo cotidiano se vuelve siniestro, otro de Mariano Quirós, en el gran Chaco posterior a la guerra de la Triple Alianza y un cuento breve de Bettina González donde su personaje, niña terror es capaz de provocar lluvias por encargo. La tertulia de poesía contó con las lecturas de Claudia Masin, de intensa belleza, desde la indagación de lo que está dañado en cada uno de nosotros/as y cómo es posible curar/nos; de Silvia Schujer desde el disfrute del ritmo musical y los juegos del lenguaje; de la española Bibiana Collado, poesía tan trágica como luminosa en defensa de las mujeres violentadas y Lecko Zamora, poeta wichí que recupera las voces y sonidos ancestrales de su cultura.
  • Los talleres: docentes y bibliotecarios de todo el país, como en cada foro, constituye la mayoría de sus asistentes, quienes encuentran en los talleres, temáticas y estrategias para poner en práctica en sus aulas y bibliotecas la Pedagogía de la Lectura Literaria. En esta oportunidad pudieron asistir a un taller del reconocido escritor Eduardo Sacheri “El placer de que te lean en voz alta: un clásico que no debe morir”, a uno de Cutzi Quezada, de México, “Introducción al libro álbum y sus procesos lectores” o al de la española Beatriz Sanjuán “Lectura para bebes“; o bien a los talleres del mexicano Ramón Salaberría “Accesibilidad y curiosidad: pilares de toda biblioteca”, al del español Paco Abril “Una oreja verde: leer con niños y niñas” y al del chaqueño Oscar Yaniselli, de “hay que leer” a “dar de leer”.
  • Párrafo aparte merecen las Primeras Jornadas Pedagógicas de Lectura: experiencias en formación de comunidades lectoras. Porque escuchamos experiencias de docentes y bibliotecarias de Chaco, Santa Fe, Buenos Aires y Brasil. Porque son nuestras egresadas de nuestros Postítulos en Pedagogía de la Lectura Literaria, con orientaciones en Literatura para Niños y Jóvenes y en Literatura Argentina y Latinoamericana. Porque fueron realizadas en escuelas y universidades públicas. Y en espacios comunitarios. Porque están formando en sus territorios comunidades lectoras. Tuve el honor de coordinar dichas jornadas en mi carácter de director académico del IES FMG.

Los centenares de comentarios de aliento y elogio, de agradecimiento por el espacio abierto a la literatura y a su disfrute, a compartir experiencias para enriquecer las prácticas docentes en aulas y bibliotecas, para leer y dar de leer con y desde la pasión, nos estimulan a comenzar a preparar el 27 Foro, que esperamos que sea presencial

 

 

 

 

1 Comment

  1. Felicitaciones a los organizadores y participantes del Foro “Leer más que nunca abre los ojos” de la Fundación Mempo Giardinelli, y mi adhesión a las ideas vertidas por los expositores. Tan de acuerdo estoy que agrego, solo para manifestar mi acuerdo, aquel generoso concepto de que leer es más que leer un libro o un texto. Leer, como dice el compañero wichi, es mirar, y es más que mirar, es saber mirar, es “mirar profundo”. El analfabetismo real o el funcional no viene de no leer libros, sino de no tener la capacidad de analizar la vida. Recuerdo aquí el discurso de Saramago al recibir el premio Nobel cuando contó que su abuelo (un hombre muy humilde, criador de cabras) desconocía el alfabeto, pero era el hombre más sabio del mundo. Cuando se sintió morir fue a abrazar a los árboles de su casa, a despedirse uno por uno de ellos y a agradecerles que les habían dado sombra por años y habían sido amigos tanto tiempo. Eso es leer la naturaleza. Leer el país, su historia, sus políticas, sus problemas y sus alegrías, es poder descifrar los porqués de su atolladero y quienes son los que traicionan a su suelo y su arte. Leer no es abrir un libro y repasarlo, sino captar qué quiere decir. No conoce más el que más libro lee, este podrá tener un cultura libresca, pero no sabrá más. Leer es desentrañar el mundo que nos rodea, el barrio donde vivimos, el pueblo que habitamos, decodificarlo y sentirlo; y entender que al sistema capitalista le importa abonar la conducta evasiva y fragmentaria de la lectura actual, que es una especie de no-lectura, o de no-interpretación. Es decir lo contrario de lo que es leer en serio. Es la lectura del deslizamiento (ejemplificada en el gesto del dedo que “corre” la pantalla, no para pasar a otro capítulo del cuento que está supuestamente atendiendo, sino para pasar a otra cosa). Además, si la literatura empezó siendo oral, alrededor del fogón en las cavernas de la prehistoria, cuando los cazadores mentían exagerando sus hazañas y ataques, quitándole relieve a sus huidas y miedos, la lectura en voz alta me parece un método muy interesante de iniciar o seguir con la literatura. Que sin literatura no somos nada.
    Abrazo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s