Una encuesta cuesta arriba

Por NEACONTUS

Recientemente el magazine digital Neaconatus inauguró una  nueva sección titulada Libreta de apuntes. Dossiers temáticos que publicaremos periódicamente. Comenzamos con un tópico por entregas dedicado a indagar el universo de lo KITSCH. Dada la extensión del texto dividimos las entregas en tres capítulos semanales. Después invitamos a nuestra comunidad a compartir sus opiniones sobre los contenidos editados.

ENCUESTA para artículo

En términos generales obtuvimos un porcentaje de criterios que concordaban con los conceptos planteados. En este artículo resumimos las conclusiones pero nos daremos permiso para reflexionar sobre la “experiencia”. Hablamos de experiencia ya que intentamos establecer un diálogo entre el medio y sus consumidores. Tal vez inspirados en las históricas “cartas de lectores” que solían enviarse a los periódicos denostando o elogiando tal o cual nota. Hoy suplantadas por hilos de lacónicos posteos a continuación del texto publicado digitalmente.

Condensando las respuestas obtenidas, que llegaron desde España inclusive, podríamos elaborar el siguiente texto.

Es un término que no suelo usar pero que de acuerdo a lo que leí hace unos años, el arte Kitsch es el arte de fusión, híbrido, proclive al feísmo desde las estéticas tradicionales, no le teme al ridículo ni persigue la belleza.

Es lo vulgar y postizo, lo impostado, pretendidamente artístico, en arte es lo ampuloso, llamativo, por eso es colorido, desmesurado, lo kitsch es lo extravagante que desea ser divertido, una prosa kitsch quiere llamar la atención, es provocadora de atención no de emoción o de conocimiento, lo kitsch es esencialmente falso, y tras palabras que anhelan ser originales se esconde un juego de nadas. Entiendo lo kitsch como una expresión plástica, visual, pero creo que abarca todas las manifestaciones de la vida moderna. Es más pienso que está en todas las actividades humanas. La vida actual es kitsch. Por ejemplo, es kitsch que un negocio en Argentina ponga un cartel que diga “SALE” en vez de venta, o alguna organización o empresa (por la pandemia u otra causa) publicite “TAKE AWAY” o “DELIVERY” (tan común). Lo pretendidamente extranjerizante que quiere pasar de fino, sobre todo si es inglés. Querer imponer la costumbre de Halloween en Misiones. También es kitsch lo que acertadamente dice el artículo: guías de turismo en las Cataratas camuflados con ropa que espera mimetizarse con la selva y que llevan fusiles en los estribos de los jeeps descapotables (llenos de japoneses y alemanes, por ejemplo). Eso es kitsch. Las selfies con un primer plano de comida (a veces sofisticada) es no solo kitsch sino una obscenidad, porque es la demostración con pose y todo de una aparente buena vida, que tal vez la sea, pero es de mal gusto exhibirla

Mezcla lo cutre con lo popular y tuerce los géneros y estéticas habituales. Algo muy Kitsch de toda España son las Comuniones católicas: niños vestidos de marineros y de capitanes que reciben regalos y hacen mini bodas.

Es, ya que cada quien asume la semiosis a su modo, aquello que tiene pretensiones de ser perfecto, y se le nota. Toda la literatura “del corazón” (excepto los tratados de cardiología) adolecen de kitschismo. Por ejemplo, cuando la autora abandona la simple narración de hechos acerca de las vicisitudes de un amor contrariado y pretende hacer poesía en una descripción, esta poesía invariablemente lleva el sello berreta del resto de la novela rosa. Y el amor se convierte en una suma de sensiblerías cuasi adolescentes. En Buenos Aires los shoppings son el emporio de lo kitsch. La decoración navideña, por ejemplo. Tiene pretensiones norteñas pero debajo se ve la peluca de Papá Noel con fibras de plástico barato casi como escoba. Los adornos. Las luces. Las guirnaldas made in China. Todo pretende ser lujoso pero es berreta y de pésimo gusto ver en pleno verano alguien vestido con ropa de felpa.

Es un estilo artístico considerado «cursi», «adocenado», «siútico», «hortera» o «trillado» y, en definitiva, vulgar, aunque pretencioso y por tanto no sencillo ni clásico, sino de mal gusto y regresivo o infantiloide. Para Umberto Eco: “Una definición del kitsch podría ser comunicación que tiende a la provocación del efecto”. Hoy encuentro kitsch… Nuestro presente.

Debe haber muchas manifestaciones kitsch en Posadas; habría que ver alguna para poner como ejemplo. Si lo kitsch se vincula al “mal gusto”, y es lo antitético a una obra o manifestación del arte reconocida como tal, con mayúsculas, no es tan sencillo de brindar un concepto acabado al respecto; pues habría que reconocer que se trata de una cuestión estética y cultural: estética porque alude a la experiencia de la percepción sensible; y cultural porque hay mediaciones y convenciones que están allí entrecruzándose para señalar que tal obra puede considerarse de buen o mal gusto, y, por tanto además, puede considerarse arte, o no, con todas las letras. No sé, alguien podría considerar que el monumento al caudillo guaraní Andrés Guacurarí en la costanera de Posadas estaría proclive a lo kitsch, o por lo menos se asemejaría más a un transformer. Empero, vemos que se trata en todo caso de consideraciones bien subjetivas. En todo caso lo interesante es que esas obras, manifestaciones o expresiones kitsch sean consideradas más bien por la significatividad que revisten para las personas. Esto sería más relevante y lleva a un segundo plano esas taxonomías de lo que reviste el estatuto o no de lo kitsch, o si se trata de una obra de arte sacra y harto reconocida.

Hace muchos años en el Museo de la Ciudad de Buenos Aires, el arquitecto Peña hizo una muestra de objetos kitsch y lo recuerdo porque yo hacía un programa de radio y lo entrevistamos… Me contaron que en su casa Palito Ortega tenía una vitrina llena de objetos kitsch, esos que se traen de los viajes, y lo hizo con humor. Es muy interesante, eso y lo ridículo en arte, sí interesante… Ocurre que el foco ahora no está puesto allí, pero como suele ocurrir, al surgir la necesidad es probable que lo kitsch me encuentre en el momento menos pensado cuando camine por mi barrio. Me interesa el humor, en el humor se repliega lo ridículo constantemente. Chaplin le da una vuelta de tuerca a la pantomima, hace una parodia de eso… en sus memorias Isadora Duncan habla pestes de la pantomima que tenía su público a principios de siglo XX. Es una cierta clase de humor que linda con el grotesco, incluso algunos personajes de Hebe Uhart rayan por ahí… el mismo Chaplin en su cine juega con eso. La pantomima, que ya era un arte que se iba volviendo demodé, lo toma Chaplin y crea ese personaje, el vagabundo que está en el límite entre lo ridículo y lo conmovedor.

Estupendos aportes que construyen este registro. No mencionamos públicamente a los corresponsales para cumplir con el respeto a la privacidad de los sentires personales (nuestro agradecimiento les llegará directamente en breve) y para, asimismo, no dejar en evidencia a quienes (una vez más) contribuyeron a la no construcción de diálogo atrincherados tras la comodidad de un instantáneo “me gusta” en las redes sociales.

Ahora nuestra devolución para continuar el rizoma de la palabra compartida y seguir luchando contra la apatía que nos regresa al tiempo en que éramos magníficos Neandertales.

Comencemos por intentar definir que es una encuesta. Etimológicamente nos llega desde el francés “enquête” (investigación) y del latín medieval “inquesta/quaerere” (buscar, preguntar). Vivimos, quizás sin darnos cuenta, rodeados de estas  “investigaciones” encubiertas.

Pronto tendremos que votar las PASO, y luego -este mismo año- están las elecciones de medio término. Ambos eventos son obligatorios. ¿Se puede no ir al acto de las dos votaciones? Se puede no ir, aunque la no participación es contraria a la ley. En Argentina hay que ir a votar.

En mayo de 2022 se hará el censo que por la pandemia no pudo realizarse en 2020. Parte del mismo se concretará de manera virtual, pero más allá de eso, si alguien se preguntara si se puede no contestar, la respuesta es, sí, se puede no responder. En este caso (de negativa) no está penado por la ley.

Contradictorio ¿verdad? Las elecciones partidarias (cada vez más alejadas de la “política”) son obligatorias, la protección sanitaria de una comunidad, no.

En los dos “inventarios” (las elecciones y la estadística que nos dará el censo) es necesario que la población participe, y aunque posean diferente imposición legal, se debe notar, creemos que es evidente, la carga moral que los dos fenómenos conllevan en la ciudadanía.

Cualquier persona libertaria, como se dice ahora, puede abstenerse de actuar, pero es medio pavo, porque en el acto eleccionario se está distinguiendo a quienes nos van a gobernar, incluso gobernar al que se abstuvo; y en el censo, los resultados colaborarán en conocer distintas situaciones del país para distribuir mejor recursos, o destinar políticas educativas, sociales, culturales, deportivas, presupuestarias, etcétera.

Neaconatus que no es la CIA, ni el servicio secreto chino, ni el Mossad, y no pretende sonsacar datos de sus seguidores a través de subliminales preguntas intencionadas, ha solicitado una libre opinión sobre un artículo que enfoca lo kitsch. Un tema que está en todos lados y nadie ve. Lo kitsch es como un árbol, y todos estamos en el bosque. Es más: es ese árbol el que predomina en el bosque.

¿Era obligatorio responder a la encuesta? No. Jamás insinuaríamos como forzosa una contestación, para continuar viéndonos en las redes. No está en nuestros estatutos fundacionales la compulsión, o la amenaza de borrar del grupo a los díscolos, o ir a su casa para hacer una cruz en su puerta, ni siquiera mandar sicarios para que tomen represalia o baleen sus domicilios.

Confesamos que buscamos ampliar nuestros fans, para lo cual tratamos de que los artículos sean no solo originales, sino simples. Nada de semiótica, de lingüística, del significante y el significado, de tropos y hemistiquios, de arcaísmos y latinazgos. La simbiosis de los rescoldos intuitivos-filosóficos del estructuralismo del lenguaje nos es ajena. Somos gente común que se nos da por escribir e invitar al otro para hacerlo juntos. Como el amor, el sexo o los asados.

La “experiencia” de esta encuesta a posteriori nos deja algunos interrogantes ¿la gente no lee? ¿No lee nada que tenga más de ciento cuarenta caracteres? y hasta este número es aventurado. ¿Las “encuestas” obtienen resultados si son obligatorias? Pero si nos toca actuar aplicando nuestro libre albedrio ¿con el “me gusta” zafamos? Ni que hablar del hábito comunicacional de responder con un emoticón: el del aplausito, el del hombrecito que levanta los brazos y el, muy digno de Nerón, del pulgar para arriba. Los “gifts” ya son mensajes casi extraterrestres o esotéricos.

Nos despedimos hasta la próxima Libreta de apuntes donde propondremos otra cuestión. Habrá encuesta a posteriori, porque de Neandertales evolucionamos hacia Homo sapiens… ¿o fue al revés?

P.D. Se aceptan invectivas, diatribas y amenazas anónimas.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s