La ley y la Bestia

Por Alicia Marina Rossi. Resistencia, Chaco. Escritora de poesía y novela

Las leyes sirven para legalizar un presente, ordenar domesticando, estandarizar el accionar humano.

Sin embargo, lo que antes fue legal, hoy es una aberración, un delito (de lesa humanidad? genocidio?) A manera de ejemplo, el Estado no solo permitía y reglamentaba el esclavismo, sino que además se enriquecía con el comercio humano. Carimbaba la piel de los esclavos con hierros candentes, como sello de rentas para legitimar su comercio, su trata y sacar provecho con impuestos.

En la monarquía, el poder absoluto era del Rey, hoy, en la democracia, es del pueblo y sus representantes. ¿Podemos afirmar que es el mejor sistema? O es un sistema imperfecto y hasta podríamos aventurarnos y desde un futuro llamarlo injusto.

Acaso se han terminado el hambre, las diferencias, las tratas y sometimientos, las discriminaciones, o continúan a la manera y usos modernos y refinados.

Acaso los poderosos de siempre y los de turno, sean el Estado, las instituciones  o los particulares, no siguen ocupando y apropiándose de hombres, tierras y planetas, para acrecentar su poder, llamémoslo geopolítica, minería, desmonte y más; apropiándose de hombres para mandarlos a la guerra o a refugios.

Acaso la violencia no se ha perfeccionado con armas más efectivas y convertido en el mayor negocio internacional.

Acaso entonces, si los vicios (maldad, codicia…) continúan de maneras diversas, el problema radica en el humano, en los hombres y mujeres que ostentan el poder bajo el dictado de sus propias bestias e imponen sistemas que sirven a sus bestias.

No es mi intención anarquizar, pero las normas que dictamos, los sistemas que creamos, que nos imponemos, deben ser reflexionados, al menos en los recintos de tu habitación y de tu cuerpo.

A lo largo de los años he aprendido que las leyes solo son legales, no necesariamente justas.

Cuánto me duele mi especie humana, cómo hacer para calmar a la bestia.

Conozco un búnker donde se sosiega:  la poesía

 

Sin la poesía

cómo pensar el amorío

que mantengo

con mi ser bestial

y con el tuyo

 

Ilustración: Giovanni Battista Piranesi. (1720/1778)

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