Cuando fumé con Borges

Por Evelin Rucker para NEACONATUS

Borges, en los primeros años de la revista “Sur”, publica un conjunto de ensayos marcados por el criollismo urbano y el suburbio. A decir de Beatriz Sarlo, rescata al suburbio, no tanto del pintoresquismo sentimental, sino que lo coloca en un espacio estético identificado con el aura que lo rodea producida por sus invenciones. Borges se coloca frente a la historia (y a la literatura) de una manera nueva y juega con esta forma de contarla.

Tal vez sea este el trazo borgiano que marca con más fuerza la ópera prima de Hugo Sales, “Cuando fumé con Borges”.

Lo atrapante de los veinte cuentos que integran el libro es que son ficciones tomadas de hechos reales con los que se narran historias que tienen como personajes a artistas de todos los tiempos: Abitbol, Neruda, Quiroga, Vasconcelos caminando la tierra roja, entonando estrofas en guaraní, viajando en el tiempo y el espacio como si la existencia estallara en sonidos de jazz y guaranias.

En “Los tres”, Lorca, Galeano y García Márquez luego de tocar con La Espiral nos sumergen en un costumbrismo local que defiende lo autóctono de la mano de la universalidad de lo eterno desde la rotonda de Posadas, la avenida Uruguay, un sidecar y un choripán con vino tinto.

Un poco antes en las páginas, “La habitación” logra una descripción tan exquisita de un reducto de Sevilla que recuerda a textos de Woolf y sus dormitorios grises.

Hay aquí una necesidad de un lector competente que entienda los guiños cómplices del autor, guiños que nos llevan a pensarnos y repensarnos de otra manera en una maravilla de universos que pueden leerse escuchando al Sales músico ya que podemos acceder a sus melodías desde códigos QR que aparecen en el libro.

Descubrimos también retazos de una autobiografía que se evidencia en su tierra, en sus saberes ancestrales y en sus viajes de aprendizaje. Seguramente, lo que mueve a estos cuentos es el desparpajo con que Sales los vive en letras filosóficas que nos interpelan a considerar la vida en sintonía con la física cuántica. Son una reflexión sobre el caos, el arte, los sentires y caminos recorridos.

Leer “Cuando fumé con Borges” es entrar por un momento en el universo del autor, que lejos de agotarse en una primera lectura nos pide volver sobre el texto para confrontar los múltiples enigmas que plantea.

Cabe destacar que este libro fue publicado por la editorial misionera LIBURA URDINA. Y suma al catálogo de obras que construyen una literatura local y, a la vez, abierta e independiente.

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