Alza la voz la literatura desde Eldorado

Por Theodosio Andrés Barrios. Posadas-Eldorado. Gestor cultural y escritor

La literatura hace que nos sintamos privilegiados de ser parte indispensable del espíritu de una geografía como la nuestra. Misiones es la provincia más fronteriza de todas, apenas un diez por ciento de nuestro suelo nos une a la Argentina. Estamos convencidos, y orgullosos, de ser protagonistas de una estación o estilo literario que nos atrevimos a llamar Fronterizo. Conformadores de un casco que pretende proteger el centro deleble de sus autores, artistas de la palabra. Con perspectiva de célula, de molécula activa, decimos que este es el lugar ideal para el artista que reivindica el espacio que le ha tocado en suerte habitar.

En el centro no podríamos producir como desde las fronteras. No nos agobia la meta de lograr una identidad definitiva puesto que es sabido que, a diferencia de los límites políticos, el arte carece de tranqueras. Nuestro espíritu asemeja la actitud del gran Yaguareté de la selva en extinción, somos caminadores, testigos muchas veces de nuestro propio exterminio a causa de la voracidad de nuestra especie bélica con sed de más y más espacio propio.

La escritora eldoradense Claudia Queiroz nos dice: “Lo que más cuesta no es atajar el tránsito de las fronteras, sino que nos tengan en cuenta como parte de la patria. Fuimos ignorados y menospreciados por las políticas del centro, nos llega de lejos la música del himno que se toca en sus salas, y aun así, nunca olvidamos que es nuestro himno”  Yo, apostando a ser más conciliador, más políticamente correcto, diría que: Aun teniendo en cuenta pertenecer a los bordes de la patria, somos el centro mismo de nuestra Latinoamérica, estamos donde queremos estar y escribimos a partir de ahí, con la mirada y los sentires espesos, húmedos, tupidos como la selva que exigimos se respete.

Lejos de la luminaria centralista de los gobiernos de turno, trabajamos denodadamente por reivindicar el sentimiento de pertenencia a nuestra geografía, logro que se alcanza haciendo lo que se ama sin lugar ni tiempo para la duda. Las aves, los peces, la tierra y su imperio de imponente vegetación y vida, no sabe de alambradas, ni divisiones políticas o sociales.

Pero Misiones no sólo es cuna de bellezas naturales inigualables, no sólo es tierra de grandes avances edilicios, por eso muchas veces sentimos un cansancio atroz al ser ninguneados por los estratos culturales oficiales que debieran promover a sus trabajadores, los que generan el espíritu vivo del lugar, con normativas y leyes que trasciendan las banderías o mandatos políticos.

Comprender a la cultura desde este ámbito nos ha abierto alternativas desafiantes: Generar eventos que seduzcan a nuevos usuarios, manifestarnos como parte y reclamar más espacio y consideración para dignificar al trabajador cultural como generador de productos que enaltecen a la sociedad en su conjunto, esto ha sido y sigue siendo nuestro mayor impulso.

Por ello entendí, al fin, que no existe invasión de culturas foráneas, simplemente sucede que las que “desembarcan” por estos rumbos fueron tomando posesión de las zonas que nuestras falencias comunicacionales dejaron vacías.

Pretendo entonces, en este espacio, aludir a la labor desarrollada en el transcurso de 15 años, basándome en cuatro ejes: Grupo Literario Dementeazul, Th Barrios Rocha Ediciones-Autores Misioneros-Fundación Cultural Argentina y Taller Literario Palabra que Camina, de Montecarlo Misiones.

Grupo literario DEMENTEAZUL

Para dar a conocer las actividades llevadas a cabo por el grupo es preciso ahondar en las que se realizaron en conjunto como otras llevadas a cabo por sus distintos integrantes. Mencionaré brevemente las actividades grupales por una cuestión de espacio para exponer:

Nace el 5 de agosto de 2001 en la ciudad de Eldorado Misiones. Desde esa fecha en adelante y hasta el 2016 nos reuníamos un día a la semana para desarrollar talleres de lectura y escritura poniendo a consideración trabajos propios y de otros autores consagrados, en la búsqueda de técnicas de escritura, su perfeccionamiento y logro de estilos individuales propios, reflejando a su vez el compromiso de sus integrantes con el rescate de la historia local, la valoración de lo autóctono que comprende costumbres, mitos, leyendas y la lucha por la preservación de nuestros recursos naturales, incluyendo flora y fauna, tan expuestos a la destrucción indiscriminada, así también como el fomento de los valores morales y sociales fundamentales.

Dementeazul brilló y pervivirá en el tiempo por la cantidad de publicaciones producidas, nunca alineadas a directivas ajenas a las impuestas por el grupo. Sus encuentros temáticos dispusieron, como corolario, profusas antologías con los trabajos de los participantes que dieron/dan fe de una actualidad generacional, social y cultural, para la posteridad.

Al año 2008, Misiones contaba con 14 grupos activos que organizaban encuentros de escritores venidos de todas latitudes. Hoy sólo subsisten unos pocos, incorporándose con mucho brío y vitalidad el Taller Literario Palabra que Camina que personalmente coordino en la localidad de Montecarlo con el acompañamiento de la Asociación de Maestros de esta ciudad.

Creo fervientemente que mientras haya voces que recreen la actualidad, la literatura es y será el paradigma de toda intención de cambio en nuestra sociedad. Las voces, las canciones, las pinturas, los libros, son expresiones poderosas que alcanzan límites impensados, máxime hoy con las redes sociales disponibles que permiten a trabajadores solitarios levantar la bandera de la libertad ante un mundo expectante y ávido del intercambio que mejore nuestra calidad de vida, no sólo en lo referente a enaltecer nuestra espiritualidad.

Encuentro de escritores

Como actividad principal de promoción y difusión del grupo Dementeazul nombraré los “Encuentros de Escritores” que se realizaron anualmente cada noviembre, quedando plasmado en la publicación de un libro de contenido temático distinto en cada una de sus ediciones, compuesto por material enviado por los asistentes a dichos encuentros.

Fueron años gloriosos y de mucho contenido. Ni los Encuentros, ni las Antologías publicadas contaron con financiamiento de los estamentos culturales del Estado, se realizaron gracias a la colaboración voluntaria de los integrantes del Grupo, la Editorial Th Barrios Rocha Ediciones que dirijo y el aporte de los participantes con un pequeño canon para afrontar cuantiosos gastos de organización y ejecución.

Durante los años 2001 a 2004 se llevó adelante un programa radial “La hora Azul” en una FM local. Además, con el acompañamiento de la poeta María Aranda fundamos el taller literario “Upetres” en la Unidad Penitenciaria III y se publicaron dos antologías con el material escrito por los internos.

Antologías generadas de cada Encuentro: Paz en el Planeta Azul 2003, El Agua es Vida, la Vida es como el Agua 2004, Andresito Guacurarí, Venado Indómito 2005, Los Cuatro Elementos 2006, Identidad 2007, Ríos Libres para Pueblos libres 2008, Leyendo Leyendas 2009, Fronteras 2010, La Página en Blanco 2011, Rebeldía y Rebelión 2012, Hasta las Manos 2013 y Aguyjevete, un Abrazo a partir de la Palabra 2014.

La Editorial

Lejos de los grandes centros de producción la Editorial Th Barrios Rocha Ediciones- Autores Misioneros-nació con voz y fuerza propia: Somos nuestro centro. Hasta el momento ha publicado más de una centena de libros de escritores de varias latitudes del país y varias decenas de libros colectivos.

El disparador para iniciar esta actividad fue la abúlica voluntad de publicar, teniendo las herramientas y presupuestos para hacerlo, por parte de los gobiernos de turno, una manera de “mojarle las orejas” al Estado ausente de premisas simples como la de hacer libros que señalan la presencia indudable de cultura y no sólo de paisajes bendecidos.

Luego de participar en infinidad de manifestaciones ecologistas y sociales, me di cuenta que esto no pasaba de ser anecdótico para los que deciden nuestro futuro, por lo cual, mediante una PYME pude dejar plasmado para la posteridad el pensamiento vivo de los verdaderos protagonistas de la cultura misiónense.

La Fundación Cultural Argentina (FuCar)

También feneció en el intento como resultado de la ausencia de estamentos gubernamentales que contengan, promocionen y estimulen, autores provinciales y nacionales. Con la casi inocente intención fundacional de revalorizar nuestra IDENTIDAD rescatando obras de artistas no sólo del ámbito literario sino también de todas las ramas del arte en el intento de rescatar aquellas obras que puedan aportar a la historia de las provincias argentinas, acompañar a los Pueblos Originarios en la reivindicación de su cultura, idioma derechos y territorios.

Vano fue y sigue siendo el impulso de promover que se promulguen leyes como las que tienen otras provincias argentinas, Ley del libro, Pensión a escritores con más 55 años de edad, etc. Inútilmente bregamos e insistimos en conseguir soluciones concretas que contengan estas actividades “marginales” en lo zonal y popular. El muro de la “familia” política misionera sólo dispone de parches culturales y subsidios esporádicos a puntuales actividades que den brillo a su gestión a través de costosas contrataciones a iniciativas foráneas.  

Lo nuestro, como movimiento, nunca pasó de ser un molestoso lamento ante cada intervención de turno. Los estamentos responsables padecen una sordera endémica respecto de nuestros reclamos que procuran dar salud y fortaleza a las bases de la cultura que nos revaloriza como seres pensantes. Todo quizá bajo el paradigma recurrente de la imagen de feudo que caracteriza a varias provincias argentinas.

TALLER LITERARIO PALABRA QUE CAMINA: Todo esperanza ante los viejos y nuevos desafíos.

 

 

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