Manifiestos

Por Nelly Herrera. Posadas, Misiones. Escritora y gestora cultural  

Podemos observar desde la primera línea del primer poema, que estamos frente a un libro de corte netamente surrealista. Es una escuela literaria que sale del lenguaje común. Y si hacemos un poco de historia podemos decir que se considera a André Bretón como padre del surrealismo literario, NELLY HERRERA creando su manifiesto en 1924.  En esta corriente literaria, la transgresión semántica, lingüística y sintáctica  es llevada a su máxima expresión. En Manifiestos también se revela esta actitud insurrecta.

“Camina el tiempo hacía la tierra esfumada, hacía el perímetro del ojo”, La pared de los almendros (pág. 11).

“El brazo derecho ocupó repentinamente el espacio de los ojos perdidos”, La inmediatez del grito (pág. 35).

“La niebla con su ortografía difusa olvida su lápiz de sombrear árboles y detecta embarazos en las araucarias, paraguas prehistóricas, La escritura de la niebla (pág. 65).

Podemos seguir citando, todo el poemario de Víctor es un viaje a la imaginación, es un abrir la mente a un mundo creado por el poeta, que nos invita a acompañarlo a ese viaje subjetivo, interno, donde cada uno de nosotros podrá hacer su propio periplo, su propio camino, su propia poesía, su propio viaje.

Todos los poemas presentan un lenguaje rebelde, original y creativo. Plenos de figuras literarias.

“Suenan resabios en los oídos de la locomotora que huye hacia la montaña”, Puntos extraviados en el andén (pág. 45).

 “El techo de una casa es la espalda del cielo” Las formas sin voz (pág. 67), como se puede observar en esta metáfora también aplica una prosopopeya “La Espalda del cielo”. La metáfora nos lleva lejos, se comparan dos objetos que nada tiene en común.

Valledor arriesga su voz.

“Los hombres cubiertos con mantas de sedas y tejedoras imperecederas que persiguen a los insurrectos en las playas multitudinarias y desiertas”. Los pequeños corsarios (pág. 43).

“Me observó medio siglo entre bambalina”, La observación del hueso, (pág. 59).

Después de leer cada poema se puede decir que el título del libro: Manifiestos, constituye el gran hiperónimo, que como un paraguas, cobija a todo el poemario. Cada frase, cada poema es un manifiesto de la palabra, es un manifiesto de cómo se puede jugar con la semántica, una proclama de la transgresión de la lógica. Como dijo Bretón: “Ante todo, ¡al diablo la lógica! También en el idioma se la debe acosar, maltratar, reducir a la nada. Ya no hay más verbos, ni sujetos, ni complementos, sólo hay palabras que hasta pueden significar otra de lo que dicen”. 

El libro Manifiestos fue editado en Posadas, Misiones, diciembre 2021, por Ediciones Pax.

 

   

 

 

  

 

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