Un país malvinizado

Por Alberto Szretter. Posadas, Puerto Rico, Misiones. Escritor, médico

No es un secreto que la invasión extranjera a Las Malvinas fue parte de una política imperial inglesa. Fue un ejercicio de imperialismo. Ya los ingleses quisieron a principios del siglo XIX invadirnos, dos veces, en el Río de la Plata, cuando todavía estábamos como un virreinato de la corona española. Luego en los tiempos de Rosas intentaron nuevamente, con los franceses, en la Vuelta de Obligado. Los europeos actuaron en contra nuestra en varios niveles, solo dos ejemplos: incentivando a Brasil a avanzar hacia el sur, etcétera, y otorgando un empréstito que aceptó Rivadavia que nos endeudó por años (hasta principios del siglo XX). Contra Brasil tuvimos una guerra, cuyo final fue pérdida de territorio, ya que La Banda Oriental se desprendió de Argentina. Actuó, según la diplomacia, tal cual quieren hacer ahora con Ucrania: como un espacio entre dos “poderosas” naciones. Además, los ingleses abonaron la Guerra de la Triple Alianza, involucrando a nuestro país y haciéndolo luchar contra Paraguay. En todos estos conflictos había de fondo cuestiones económicas. Las Malvinas que cayeron en 1833 en poder de los piratas, fue parte de esa política de expansión y dominio capitalista. Esto figura en los manuales de historia. Lo sabemos todos, pero es necesario repetirlo siempre, porque si no es incompleta o descolgada la conmemoración de Malvinas.

Las medidas de los países llamados “centrales” ni comenzaron con la usurpación de las islas, ni terminó cuando efectuaron el robo. Antes de los ingleses, invadieron los franceses. Esto en cuanto al archipiélago austral. Pero aquí en Misiones también sufrimos la pérdida de territorio con la disputa con Brasil que concluyó con el laudo de Cleveland hacia fines del siglo XIX.  Unos años antes (noviembre de 1881) se formó el territorio de Misiones, escindiéndose de la provincia de Corrientes. Pero en 1895 Misiones que llegaba hasta cerca de Chapecó, sufrió el menoscabo de una inmensa cantidad de tierra, 30.000 Km2, por el arbitraje parcial del presidente de los EUA, y la pésima diplomacia argentina (¡una vez más, y fueron…!) Misiones llegaba hasta el río Jangada, en el Estado de Santa Catarina. Unos 120 Km hacia el Este, desde el actual límite, Yrigoyen.

El problema de Las Malvinas, entonces, hay que enmarcarlo en los conflictos de límites de argentina, y contextualizado en la geopolítica que -la verdad- ha sufrido el pueblo argentino, por los “doctorcitos” de Buenos Aires, como decía don Arturo Jauretche. Esta concepción es importante resaltarla porque es la causante de los desaguisados en política exterior e interior, al rendir pleitesías al imperio, en el siglo XIX, inglés (y culturalmente al francés) y en el XX, sobre todo luego de la Segunda Guerra Mundial, al norteamericano.

Al recordar la soberanía en el sur del país, recordemos también, porque si no, no se comprende nada, la soberanía de la moneda, de la deuda interna, de los símbolos que nos hacen una nación, la música, la literatura que construimos, en fin: nuestras cosas. Pero no de una manera pintoresca, o simpática, o zonza (Jauretche dixit otra vez), recordemos cómo somos o tratamos de ser, más las amputaciones que a lo largo de los años hemos padecido. O en otras palabras, el 2 de abril conmemoremos a nuestras islas, pero por favor recordemos, que ellas forman un todo con tantas otras desgarraduras de la patria.

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