De ausencias y desmemorias

Por Café Azar. Buenos Aires – Posadas, Misiones. Antropólogo y gestor cultural

No es melancolía, es la sustancia que compone la melancolía. Es esa cosa brumosa de deslumbrante claridad. La desmemoria como un océano. Inabarcable, impreciso. Más tarde, o más temprano,  se produce el naufragio. Construimos balsas, barcos, tratando de definir un rumbo que – incierto – se hace inefable. La tristeza es tan exacta como distante. Flota en el aire y se mete en las risas plenas, en la irónica observación, en el desconcierto más absurdo.

La novela  El agua cruda de Marcos Crotto Vila (Editorial Obloshka, CABA,  2021) está compuesta por esa sustancia. A lo que se agrega la distancia y los infructuosos puentes, o mejor – literalizando impunemente – las embarcaciones que construimos para acercarnos a lo que ya no es. Sin embargo, más allá de las palabras, de los relatos míticos, hay una memoria que se transmite en los olores, en los  colores, y que fluye de ser en ser inadvertida pero presente.

Tres personajes conforman el núcleo de la novela. Horacio, el hijo que vuelve después de mucho tiempo de estar en otro mundo, en otra lengua, en otro paisaje. Lola y Manuel  – madre y padre de Horacio – que lo reciben en un alterado hogar. El viaje, recién comienza. Surfeando la desmemoria, atrapando historias o, mejor, las versiones de las historias, reconstruyendo afectos y situaciones fundacionales. La infancia de Horacio, la Unidad 10 – cárcel y neuropsiquiátrico – donde Manuel trabajó cómo doctor gran parte de su vida.

Hay una imagen, un cuadro, de Rembrandt compuesto entre 1660 y 1665: El regreso del hijo pródigo. En esa imagen se representa el momento final de la parábola que se desarrolla en el capítulo 15 del evangelio de Lucas y es otro relato sobre la relación padre e hijo. Es el instante del abrazo de un padre que ya había asumido su muerte y heredado a sus hijos su fortuna. La vuelta del hijo, que la había dilapidado, lo torna a poner en el lugar del padre ante la incomprensión del hermano mayor. En la novela El agua cruda, la vuelta del hijo encuentra a un padre perdido en la desmemoria. Horacio intenta reconstruir los lazos (racionales, en palabras) que lo unían a Manuel. Hay destellos, iluminaciones como en el cuadro de Rembrandt, que atraviesan el texto. Una vieja canción de Litto Nebbia (de su tiempo en México) habla y reflexiona sobre esta cuestión: Padre, que nos perseguía. Allí, en la canción, narra la partida, la ausencia del padre, el entendimiento entre “miradas y malicia” y el secreto que la madre guarda sobre “el misterio que nos apura”. Lola es grafóloga y le había prometido  a Manuel que jamás analizaría su letra. Su presencia en la novela es para salvaguardar el aura filial y familiar de la escritura. ¿Cómo atravesar la ausencia y la desmemoria sino con cierta aceptación mientras develamos cuál será nuestra ballena blanca? “La muerte dura mucho tiempo, ¿sabés? / y yo debo cumplir mi misión”, escribe el Indio Solari en una reciente canción.

Novela polifónica con un narrador omnisciente, desapegado, casi objetivo – aunque deje caer más de una sentencia – y las voces en primera persona del propio Horacio y de los personajes que van configurando el universo, inacabado e inexacto de aquellos tiempos evocados. A medida que Marcos va describiendo los encuentros y desencuentros de Horacio con Manuel, a la manera de una road movie emocional y algo distante, van apareciendo – algunas veces con su voz – los habitantes de la Unidad 10, los guardias, los médicos y los reclusos. Así vamos conociendo al Oso y su pelea con Ringo Bonavena, a José Luis Franzoia, el hombre no tenía palabras para discernir entre el bien y el mal, al Vasco: poeta y sindicalista por amor, a Vicente y su mutación, a los soldados Lobo Marino y Gallina Azul y sus desafortunadas y trágicas misiones sacadas del universo Monty Python, al loco Cini y su pasión por los insectos, al pintor matricida y Giles: el hipopótamo enamorado. Cada historia y cada uno de los habitantes del universo de Agua Cruda es descripto sin prejuicios, ni moral que tiña el relato. Cómo los cuentos que Manuel le contaba a Horacio antes de dormir: “En los cuentos de papá no había un código moral ni justicia que jerarquizara las acciones. Los hechos sólo sucedían y eso me desorientaba.”

Tanto en la reconstrucción de los años de infancia y la relación filial, como en las historias y los personajes de la Unidad 10 se filtran una serie de reflexiones sobre la escritura y arte. El texto que se sostiene más allá de la verdad y la mentira, a pesar de la advertencia del padre: “– Lo importante es que esa mentira no pase al libro.” La palabra como nexo y como abismo, espejo que se deforma en la mente. La acción poética que tiene el poder de crear palabras, sentidos y ecos sonoros. Aquello que se transmite y, a veces, está  fuera de campo. Cuadros acumulados y ocultos, predictivos e intervenidos por fórmulas de ajedrez. La memoria sin texto, el vuelo armónico y amenazante de las abejas, los olores de los lugares  y el secreto de las lombrices.

Las cosas suceden y allí reside la belleza apacible, atroz y poética de El agua cruda de Marcos Crotto Vila. Es inevitable. La escritura es una balsa, un barco que naufraga en el océano de la memoria. Nos aferramos a las palabras, sabiendo que lo inapresable no se puede decir. Está ahí, lo sabemos, lo intuimos, hasta que – indefectiblemente – nos ahoga. Nadar, al fin y al cabo, es como escribir. Mantenerse a flote, significar y evitar que el agua (cruda) nos tape o nos lleve.

 

Escrito en – unos días de verano de mucho calor –
finales de 2021 y comienzos de 2022
en Posadas, Misiones, RA.

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Posdata: Una playlist sugerida

Mientras leía El agua cruda de Marcos Crotto Vila algunas canciones alimentaron ese universo de relaciones y desencuentros filiales. Las canciones sobrevolaban como espectros sobre el persistente canto de los pájaros en este caluroso verano posadeño cada vez que las imágenes de la novela se hacían presentes. Cada lector agregará su referencia, su letra, su melodía.

https://open.spotify.com/playlist/2vK1xxlQoH5H4FXPERKCae?si=0e53ac6f47ce404e

 

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