Los amigos

Por Hugo Sales. Puerto Esperanza. Documentalista, músico, escritor

El poeta Federico García Lorca ladraba como un perro andaluz. Su boca escupía metáforas en llamas.  Estaba sentado junto a Eduardo, cada uno en su motoneta. Y en otra moto, García Márquez apuntó sus versos a los árboles del camino y disparó.

El árbol más anciano recibió todo el impacto de la ternura.  Una planta de naranja reaccionó al disparo con voz de José Martí: ¨Yo vengo de todas partes y hacia todas partes voy, arte soy entre las artes y en los montes, monte soy…” Las motonetas tomaron velocidad y entraron a un puente. Los tres viajantes se adentraron en una solitaria y larga oscuridad. Al salir repentinamente los tres eran más jóvenes, tenían 23 años y se dirigían a tocar, pues el túnel además de la oscuridad, también les regaló un pedazo de atributo musical.

Se subieron sobre las mesas de un bar, se sentaron a mirar el centro del salón. Irrumpieron las palmas flamencas de García Lorca. García Márquez silbaba una cumbia y Galeano acompañaba tocando el tambor chico de candombe. Sentados los tres poetas actuaban para ellos mismos.

Personas errantes entraron al bar. Miraron a los tres hombres sin edad calculable; que hacían coros de escarlata. En el piso la canción se transformó en serpiente, en la pared en un lince azul y en el techo cantaban Camarón de la Isla.

Se subieron a sus motos  Julio, Gabriel y Federico, traspasaron las rutas y los cercos del tiempo. Llegaron a la Rotonda de la ciudad de Posadas, Misiones. Corrían por la avenida Uruguay. Márquez gritó: “Tengo hambre, allá veo humo, paremos”. Cortázar frenó la moto y dijo: “asado argentino  con vino tinto”. Lorca se acercó al cocinero de la vereda y pidió: “Danos de tu pan, danos de tu vino, danos de la tierra lo divino.” Después se despidieron del hombre, tomaron la calle Colón hacia el Parque Paraguayo. Frenaron en la comisaría N· 1 Encontraron al comisario y los tres al unísono le dijeron: “En nombre de la poesía, liberen a todos los presos inmediatamente”. Luego, los poetas procedieron a encerrar en los calabozos, al comisario y sus policías. Cortázar les dijo: “quedan detenidos e incomunicados entre ustedes por 24 horas”. Se fueron corriendo cómplices  hacia las motos.

Llegaron a villa Blosset para tocar con Chane Arias y La Espiral. Las personas esperaban frente al escenario.

Cortázar dice: “¡Yo voy a tocar el saxo! Porque mis Dioses están en la tierra, y uno de ellos es Charly Parker!”. Entonces desde el público, El abuelo Pérez le prestó su Saxo.

García Márquez susurra: “Yo voy a tocar la guitarra, porque el blues se me mezcla con el Vallenato”, se acercó Pomelo Mótola y le pasó su guitarra.

Lorca comenzó a recitar con voz de Camarón de la Isla: “El sueño va sobre el tiempo flotando como un velero. Nadie puede abrir semillas, en el corazón del sueño”; el espíritu de Lorca desparramó flores de mburucuyá sobre el aire del Paraná. Cortázar hizo un solo de saxo que penetró por las hendijas de cada cerebro, como relámpago desbocado. García Márquez con sus manos lanzó 100 años  de celebraciones al cielo de Posadas. 100 noches de magia y osadía.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s