Ceremonia secreta

Por NEACONATUS

El año 2021 comienza su despedida sin mayores motivos para celebrar, tal vez hemos logrado abrir la puerta de nuestras vidas un poco más y asomarnos a la calle para salir a buscar algunas esperanzas bajo el sol. Un rato nomás. Sin embargo el encanto nos impulsa a escribir nuevamente sobre una persona empeñada en que durante estos meses tengamos motivos para, al menos, esbozar una sonrisa o expresar una emoción. La actriz Gricelda Rinaldi regresó en noviembre al escenario de la sala Espacio Reciclado en Posadas y nos convocó para disfrutar una escapada hasta la esquina donde juega la barra de los sentimientos.

Si sumamos a su anterior espectáculo Del amor y otros desvaríos este nuevo unipersonal, estamos ante un genuino coup de force escénico que sólo se puede intentar comprender desde metáforas redundantes, mejor dejarlas de lado. Sólo cabría decir que la Rinaldi ha decidido devorar el tiempo a fuerzas de dentelladas de talento, trabajar hasta el límite de sus fuerzas para expresar un testimonio y compromiso que comparte con quienes, venciendo la modorra del sopor cotidiano, acuden al llamado de su aullido a la luna.

Retrato de Familia (versión libre de Claudio Ledesma sobre la novela de Graciela Cabal Secretos de Familia) es el nuevo espectáculo de Gricelda Rinaldi al que tuvimos la satisfacción de asistir en un lugar ideal para liturgias que requieren una cierta clandestinidad urbana. El Espacio Reciclado se encuentra en una cortada, una calle oculta, casi un callejón que homenajea al off  teatral alternativo.

En general las adaptaciones destruyen las autorías originales, este no es el caso porque casi todo el texto es literal, salvo unas pocas palabras sumadas por la intérprete. Una frase inicial enciende las ramitas de la lumbre que comenzará a arder cada minuto con más fuerza: En la familia de nosotros hay secretos terribles. Yo mucho no puedo enterarme porque soy chica, porque son secretos y porque son terribles. Es la voz de una niña, la que durante toda la función poseerá en cuerpo y alma a Gricelda Rinaldi. Quien se convertirá en la médium que evocará, desde la mirada inocente y mordaz de esa niña, a otros demonios que hacen a esa construcción fantasmática que es la familia.

Secretos terribles en el seno de una parentela. No podemos avanzar sin convocar a esta mesa espiritista al Dr. Freud. Porque eso de los “secretos terribles” conecta con su concepto de lo UNHEIMLICH, que traducido nos acercaría a lo siniestro, lo ominoso, al “no sentirse en casa”. ¿Por qué esto de “no sentirse en casa”? Lo doméstico alude al bienestar propio de una satisfacción sosegada, un contento sereno y templado, una calma, vivida como placentera, que se desprende de la protección y el amparo que asegura la casa, el hogar – naturalmente, un recinto privado y cerrado – donde se mora sin mayores sobresaltos ni cambios día tras día. Pero en esa aparente seguridad puede acechar también lo opuesto: el caos. Cuando lo ominoso irrumpe en la seguridad emocional de lo doméstico y salen a la luz cosas que hemos intentado ocultar, tanto en lo personal como en lo familiar, estalla el secreto que tanto tememos. Es paradójico pero lo extraño anida adentro de lo familiar. Cuándo una menor es abusada sexualmente se investiga primero a sus seres más allegados. En la perspectiva freudiana el mundo doméstico es contradictorio y encubridor.

Esta obra propone lecturas por capas, la primera es la palabra de la niña, y todas las que vienen después las vamos desmenuzando desde las posiciones egoístas que asumen los adultos. Se apela al humor para contar cosas tremendas, figuras amargas que acechan, las cosas que no se explicitan, factores que tal vez hacen más oscura la trama. Capas de subtextos que se superponen.

En el alegato final, textoteca, término de Laura Devetach que implica todas esas palabras, canciones de cuna, sonidos, relatos de la abuela, anécdotas del kiosquero, cuentos de miedo, historias del barrio, leyendas urbanas, frases, mitos, … etc. con los que hemos crecido, Gricelda Rinaldi interviene ese monólogo de cierre. Añade un par de fragmentos de otros dos libros de Cabal: Mujercitas ¿eran las de antes? y La emoción más antigua.

Es inevitable que durante algunos pasajes el público ría, pero es una risa nerviosa que atraviesa vivencias generacionales. Mojones que se creen superados, finales de la década del cuarenta, inicio de los cincuenta, memoria hasta hoy intacta. Tiempos de avances y retrocesos clasistas, consolidación de un cierto estado de bienestar y de la voluble clase media argentina, pero también inicio de una marca histórica que se revela en el grafiti dedicado a una agonizante Evita: “¡Viva el cáncer!” que escupen las paredes de una Buenos Aires ombligo del país. Época de un peronismo convulso y una oposición implacable. Principio del fin y también de una crisis endémica, social, económica y política, que no nos abandonará jamás.

Muchos hombres y mujeres que colmaron (a pesar del aforo limitado) la sala del Espacio Reciclado nacimos por aquellos años y nos criamos en ese caldo de cultivo de una argentinidad gris y pacata. Tendríamos que esperar hasta los años sesenta para poder dejar de contener la respiración, aunque muy pronto la asfixia letal regresaría. Toda representación de la realidad que se produce a través del arte, en este caso literario y escénico, es una operación estetizante de sucesos y circunstancias de la vida pública y privada. Se corren riesgos de desenterrar lo que no debe ser despertado. Puede ser una recreación en tono de farsa o una operación a corazón abierto, como sucede con Retrato de Familia. Y genera preguntas que aún no tienen respuestas. Quienes estábamos atentos a la actuación de Gricelda Rinaldi quizás revivimos infancias tristes, adolescencias crispadas y así llegamos hasta hoy, como pudimos. Algunos apelaron al olvido sanador, otros no.

¿Catarsis a través del arte?, tal vez si o puede que, como posiblemente le sucedió a cierta parte del público, abandonamos la sala pensando que todo tiempo pasado fue peor. Mientras no dejábamos de escuchar a Gricelda Rinaldi poner voz a las palabras de esa nena que decía sobre el escenario: Cuando mi papá llega yo me hago la dormida, por si acaso. Mi mamá le cuenta y mi papá dice que mi mamá es la culpable por lo mal que me educó, y que mañana me va a llevar él en persona a la escuela, y que me va a dejar, sí o sí. ¡Como que me llamo Arturo!, dice.  Y yo pienso: “Arturo, sorete duro”. Pero me hago la dormida, por si acaso

Graciela Beatriz Cabal (Buenos Aires, 1939 – 2004) fue una escritora argentina de literatura infantil y juvenil, referente del género que también se destacó como periodista, docente y editora. El día del cumpleaños de la Cabal, 11 de noviembre, Rinaldi lo celebró con este estreno. Como ya mencionamos Retrato de Familia es la versión libre de Claudio Ledesma sobre su novela Secretos de Familia.

Sala: Espacio Reciclado / Idea y actuación: Gricelda Rinaldi / Diseño y operación de luces: Hernando Dávalos / Diseño de vestuario: Flora Piccilli / Arte de flyer: Luciano Piccilli / Dirección: Claudio Ledesma / Producción General: Grupo Ton y Son / Con el apoyo del INT Instituto Nacional del Teatro

Ilustración del artículo: Fotografía de Mauro Machuca

 

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