Bordar la palabra

Por Naty Giménez. Resistencia. Chaco. Artista visual

Bordar es cosa de abuelas, de mujeres  que saben de paciencia, bordar es parte de un ritual, un oficio reflexivo, bordar es devocional.

Blas Aparecido coquetea con esta técnica ancestral, tradicionalmente atribuida a los dominios de la feminidad, utilizándola  como un medio de expresión para ejecutar sus prácticas artísticas.

El libro de las invocaciones comienza su proceso de creación en el año 2018 y se presenta como una seria de textiles, que contienen fragmentos poéticos a partir del gesto del bordado.

Las  palabras no están escritas en su forma convencional, se encuentran hiladas a mano, con un estilo particular que lleva a pensar en las escrituras japonesas, donde la terapia de crear las letras es cómo realizar un mándala.

Fue exhibido por primera vez en El Quiosquito, espacio autogestivo, ubicado en Resistencia (Chaco)  y siguió su recorrido por diferentes localidades, Sauce (Corrientes), CaáCatí (corrientes) VI feria del libro y  Fuga galería (Santa Fe).

imagen 1 Bordar OK 2

Los textiles, piezas de lienzos rescatados por el artista,  se despliegan uno al lado del otro, como páginas sueltas de un libro que invita a ser transitado de manera  lúdica, marcando así, un modo diferente de abordar la lectura.

Inspirado en una estética donde prevalece lo kitsch, va mezclando varios  elementos, algunos  donados por amigos a modo de ofrenda, otros encontrados y reciclados, adquiriendo un nuevo significado.

A medida que se recorre el libro de artista, se van develando detalles, hojas secas y ramas que aluden al monte,  bolsas de plásticos, hilos de seda, canutillos y alguna que otra miniatura que sabe combinar y mezclar con sus bordados, causando un efecto de asombro y excitación.

Inmerso en su mundo de hilos y agujas,  Blas  trae de regreso la frescura del niño que borda, arrebatada en su infancia por mandatos sociales y mediante un acto de repetición que utiliza como mantra, ejecuta lo heredado por su abuela materna, manipula  telas, hilvana palabras y crea puentes donde transitan lecturas poéticas y reflexiones espirituales.

La costura como lenguaje, un entramado que cruza lo domestico, lo profano y lo sagrado, que manifiesta  discursos por fuera de la solemnidad, y establece sus propias reglas de juego.

Fragmentos de canciones, plegarias y evocaciones al lenguaje vernácular, son algunas de las conmovedoras frases que conforman las declaraciones  del libro de las invocaciones.

Ave purísima

Agua santa

Lava mi herida

Sacia mi sed

Sostenme mojado

Ruego tu claro.

 

Rechazo ahora

La mano tibia

Y tan cool

De la fe snobizadora.

En un ejercicio reflexivo de hacer y deshacer, que requiere  total concentración, retoma con frenesí lo aprendido en su infancia, y rescata el antiguo y delicado oficio del bordado concediéndole una supremacía de dialogo, descubriendo en lo textil una posibilidad inédita.

 

 

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