“Mi vínculo con el arte comenzó en la infancia”

NEACONATUS

Por Laura Montenegro

Dir. Editorial

Para las y los que nos gusta interactuar con niños, niñas y adolescentes, esta pandemia es insoportable. Extrañamos el contacto, las risas, las caras pícaras sin barbijos a las que estábamos acostumbradas. Much@s somos también, l@s que extrañamos los congresos presenciales de infancia, que organizaba la querida Gricelda Rinaldi. Y para “matar um pouco a saudade” la entrevistamos. Disfrutá de la nota:

P: Desde pequeña una artista: cantabas, bailabas, actuabas mucho. ¿Cuándo comenzaste con el teatro? Y ¿Cuándo con el teatro para niños/as?

GR: “Cada vez que me preguntan cuándo decidí dedicarme a las artes escénicas, respondo: de niña. Porque fue ahí, antes de los seis años, en ese pequeño pueblo llamado Cruz Alta y rodeada de dos abuelos campesinos de origen italiano, que yo sentí que algo en mí se estaba fundando.

Es decir que mi primer escenario fue la mesa de granito rojo de la galería de aquella casona vieja de mis abuelos paternos. Ataviada con sombrero, pollerón y zapatos taco alto que eran de mi abuela, yo brindaba para mi público cautivo, una función cada noche. Al terminar la poesía recitada con ademanes o la canción en italiano o la narración de una breve historia, todo mi cuerpo se estremecía ante el aplauso recibido y las voces de ambos gritando: Bravo pichina!. Yo sentía en ese momento que algo de lo realizado era importante y que valía la pena seguirlo.

A partir de allí, desde esa emoción antigua, voy a hablar aquí de ciertos encuentros que, a mi modo de ver fueron fundacionales e insoslayables en la infancia y más aún en la primera infancia.

En el dormitorio de mis padres, había un espejo de tres hojas, ahí pasaba horas actuando y cantando. Mientras me miraba en el espejo ensayaba llantos, risas y monólogos. Luego vino la escuela y ahí fue fundamental el rol de algunas maestras que estimularon mi participación en las fiestas de la escuela. Fueron seis años de actuar, cantar y hasta escribir mis propias poesías. Otra vez, sentí que valió la pena.

En sexto grado organicé, en el patio de tierra de mi casa, sobre una mesa de madera, mi primera función con entrada paga. Con mi amiga del alma, Lucía, hicimos unos papelitos a modo de entradas. el precio por entrada era de 1 centavo. Vinieron todos mis compañeros de la escuela y del barrio.  Mi madre apoyaba esas aventuras a las que consideraba un juego que me hacía feliz.

Es decir que mi vínculo con el Arte comenzó en la infancia y en esa etapa, más que en ninguna otra, estuvo ligado al afecto de los adultos que me rodeaban.  Como diría Francesco Tonucci, es vital en la primera infancia que los niñas y niñas sientan que hay un acompañamiento y valorización de lo que hacen.

En la secundaria me sentí atraída por la literatura y aunque seguí participando en los eventos artísticos de la escuela, estaba enamorada de los libros. Y en eso, otra vez, fue fundamental el rol de algunas profesoras. Me pasaba horas leyendo la literatura española del Siglo de Oro y comencé a escribir poesía. Eso definió que, al finalizar la secundaria, me fuera a vivir a Resistencia, mi ciudad natal para estudiar Filosofía y Letras en la UNNE.

En esa misma universidad, años después, estudié el Profesorado de Nivel Inicial y ahí retomé el teatro. Sobre todo, el teatro dedicado a las infancias. Conocí a Héctor Veronesse y a Héctor Di Mauro. Con el primero hice mi primera obra de teatro musical, “Callejeando” de Presa y con el segundo, varios años de teatro de títeres en el Fogón de los Arrieros. Fueron años intensos, de mucha producción y pasión por el teatro. En 1983 me fui a vivir a Buenos Aires y ahí comenzó mi formación en Teatro con orientación en Teatro Musical para las infancias, la cual fue nutriéndome con muchos maestros y maestras de los cuales me siento muy orgullosa. Ariel Bufano, Tito Loreficce, Rubens Correa, Jaime Kogan, Hugo Midón, Héctor Presa, Carlos Gianni, Silvina Reinaudi, Ruben Szuchmacher, y tantos otros. Tuve el honor de transitar junto a algunos de ellos, producciones para niños y niñas que me hicieron muy feliz.

Pero como expresé anteriormente, la literatura siempre estuvo ahí, ya que, de hecho, mientras estudiaba en la UNNE, narraba en algunas escuelas de Resistencia, sin saber que muchos años más tarde, narrar también se convertiría en mi profesión. A lo largo de todos estos años, también me formé como Narradora Oral Escénica. Ana Bovo, Ana Padovani, María Héguiz fueron algunas de las maestras con las que transité esa formación. Hace veinte años fundé el Grupo de Teatro y Narración Ton y Son. Un espacio desde el que producimos obras que de alguna manera amalgaman la literatura, la música, el teatro musical y el de títeres.”

P: ¿Qué es lo más hermoso de trabajar/interactuar con niños/as? ¿Y con los adultos? ¿Entienden el universo infantil y juvenil?

GR: “No quiero romantizar la idea de que trabajar para los niños y niñas es un cuento de amor y que con el altruismo y el encanto es suficiente. Por el contrario, creo que esta idea le ha hecho y sigo haciéndole mucho daño a las infancias. Para comenzar trabajo desde hace muchos años “junto” y no “para” los niños y niñas. Creo profundamente en los recorridos académicos necesarios para poder pensar las infancias. A su vez, pienso en lo necesario que es problematizar todas las prácticas que nos vinculen con las infancias. La familia, la escuela, las políticas públicas, el arte, tienen esa deuda. Veo mucho en lo discursivo, en lo políticamente correcto, al lado de prácticas que siguen repitiendo modelos tradicionales, obsoletos y hasta irrespetuosos. Se usa el nombre de proyectos que se están implementando en algunos lugares del mundo con mucho respeto por las infancias, y lo que veo es meramente enunciativo o de corto vuelo. Si vamos a trabajar junto a los niños y niñas, hagámoslo de verdad, con la seriedad que eso implica. Empecemos por pequeños espacios posibles, pero aún pequeños necesitan de pensamiento y de presupuestos.

Lo más hermoso de trabajar junto a los niños y niñas es aprender a escucharlos y que me hagan parte de su mundo. A su vez, es una invitación (aunque no siempre lograda) a la empatía. Cuando una como adulta logra recorrer emociones y perspectivas de nuestra propia niñez se allana el camino para ingresar al territorio infancia, aunque no sea la propia, aunque no sea la conocida, pero hay memoria en el cuerpo de esa etapa y es allí donde hay que bucear. A su vez estar con niños y niñas deconstruye algunas deformaciones y mitos que sostenemos y eso siempre es inquietante porque nos corre de nuestra zona de poder y de confort.”

P: Nos gustaría que nos des tu opinión sobre los niños/as y la pandemia: zoom, familia, propuestas para entretenimiento en Misiones o en general, tu mirada crítica.

GR: “Es muy complejo tener una opinión sobre lo que está ocurriendo ya que cualquiera podría ser sesgada. La Pandemia es una catástrofe y como tal, al menos en mí ha suscitado diferentes etapas en torno a lo mismo. A su vez, no puedo enunciar una opinión general porque pienso que hay tantos confinamientos como personas. No es verdad que todos estamos en “el mismo barco”. Y así como no hay una infancia, sino muchas, hay diferentes formas de transitar esto que ocurre. De algo estoy segura y es del trauma que esto ha ocasionado en los niños y niñas, del cual, creo aún no reparamos lo suficiente. Claro que no es igual el confinamiento para niños y niñas pobres que para el resto. Pero a su vez, no ser pobre, tener cubiertas las necesidades básicas y más, no implica tener una familia que acompaña en el juego, donde circule la palabra y el afecto. El dinero no garantiza en absoluto, la existencia de todo esto. De hecho, hay miles de niños y niñas de clase media acomodada o ricos que están en soledad y con otros riesgos. Se han hecho y se siguen haciendo muchos esfuerzos desde diferentes espacios para paliar, pero ninguno me reconforta. Son esfuerzos, buenas intenciones, pero no son suficientes. A su vez creo que se tardó bastante en incluir en la agenda a los niños y niñas. Pienso que se podrían haber pensado estrategias, con garantías, como para no confinar a la niñez. Pienso además que hay una gran oportunidad para pensar otra escuela, con otros recorridos de aprendizaje y me parece que en vez de eso que sería crecer en la adversidad, hay solo intención por repetir lo mismo de antes pero virtual y eso es preocupante. En fin, como dije al comienzo, es complejo. Los docentes, los padres (sobre todo las madres) y ni hablar de los niños y niñas, están haciendo un enorme esfuerzo por repetir un hecho que es irrepetible. Es imposible pensar que podemos crear aprendizajes y vínculos a través de pantallas.”

P: Estuviste muy activa en la virtualidad. Al ver tus actividades de noviembre ya tenemos para hacer un libro: Narraste cuentos en “Por qué contar cuentos en el siglo XXI” (Chile), FITBA, CBA, Jornada para seguir cantando… Festival 10ma edición María Elena Walsh. Contanos un poco de estas actividades.

GR: “Fue un año en el que pensé que haría poco y por cierto fue mucho. Lo primero y a lo largo de todo el año fue coordinar un espacio como el de Infancia del Parque del Conocimiento, en el que debíamos reinventarnos y crear propuestas para estar cerca de los niños y niñas. Fue una usina permanente en la que se produjeron bellas propuestas con muy buena respuesta. ¿Cómo pensar el teatro que es comunión sin los cuerpos presentes? ¿Cómo reimaginar juegos donde los niños y niñas puedan decir y hacer arte a través de pantallas? Al comienzo un mundo de preguntas cuyas respuestas fueron llegando de a poco. A su vez nuestros dos grande eventos el festival de Artes Escénicas Tutú Marambá y el Congreso Internacional Infancias y Cultura no pudieron realizarse, así es que ahí también hubo que encontrar formas de “reemplazar” con otros acercamientos y otras formas que nos interpelen en el caso del congreso.

En paralelo a esta tarea central en mi vida, pude participar de muchos eventos a los que fui invitada amorosamente. El FITBA de Córdoba, la Feria del libro de La Rioja, el Festival 10ma edición María Elena Walsh organizado por el ECUNHi, el Congreso de Teatro en Morón y en Azul, las Jornada de Jacarandá para Primera Infancia, encuentros en Chile y México sobre oralidad, Jornadas con la Red de Ciudades de los Niños y Niñas.  A su vez, fui invitada a dictar seminarios en el Diplomado de Narración Oral que coordina Claudio Ledesma y a contar cuentos por la Dirección provincia de Nivel Inicial de Buenos Aires. En fin, mucho compartido.”

P: ¿Qué es Kunumi? Contanos de las jornadas de lanzamiento, con estos prestigiosos disertantes y moderadores, que muchos tuvimos la fortuna de conocer en los congresos de infancia que organizaste.

GR: “Kunumi es un tesoro que acaba de nacer. Pablo Bernasconi nos regaló el logo y tenemos muchos padrinos y madrinas. Un equipo formado por profesionales especializados y con larga trayectoria en las artes y la pedagogía para las infancias.

Uno de los pilares de Kunumi es el derecho de cada niño y niña a disfrutar de las artes y la cultura, como se establece en el artículo 31 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos del niño y de la niña, ratificada por Argentina en 1990 y con rango constitucional en 1994. Desde entonces el Estado Argentino está obligado a garantizar todos los derechos establecidos en la Convención a todos los niños, niñas y adolescentes que viven en nuestro país. Dice: “El niño y la niña tienen derecho al descanso y a participar en actividades de juego y esparcimiento y a participar en actividades culturales y artísticas”. Por lo tanto, en el corazón de las ambiciones de Kunumi está el acceso a las artes para todos los niños y niñas, independientemente de su condición geográfica, económica, física, intelectual o cultural.

Nuestro lanzamiento fue en diciembre, desde la Fundación Prosperitá con dos conferencias magistrales a cargo de Chiqui González (ex ministra de Innovación y Cultura de Santa Fe) y Evelio Cabrejo Parra (Lingüista especializado en Primeras Infancias). A su vez treinta artistas de diferentes áreas del Arte nos regalaron saludos, lo cual fue muy emocionante. Tenerla a Graciela Montes, Carlos Gianni, Michelle Petit y tantos otros saludando a Kunumi es un muy buen augurio.

En octubre (si es que toda mejora) realizaremos el Primer Festival dedicado a Primeras Infancias. Tenemos muchas expectativas con este festival en el que ya hay grupos programados y otros por programar de alto nivel artístico.

A su vez hay otras acciones concretas que realizaremos dentro de lo que sea posible en este contexto como un foro y dos seminarios.”

P: Nos gustaría una anécdota para compartir con los/as lectores/as.

GR: “Hay una experiencia que quiero compartir por el hecho de que fue muy gratificante y abrió una ventana muy valiosa para mí. Durante el 2020 la Fundación Círculo Abierto de Barranquilla, Colombia, me invitó a crear programas de radios sobre literatura e infancias. Los programas recorrieron comunidades pequeñas a la orilla del Atlántico. Me emocionaba mucho hacer cada programa imaginando como cada cuento que narraba desde mi casa, cruzaría el océano y llegaría a niños y niñas que estaban físicamente tan lejos. Después de cada programa los oyentes enviaban videos, cartas y dibujos referidos a los relatos. Fue una experiencia muy amorosa que me acompañó durante meses y a través de la cual pude, una vez más corroborar que aún en estos momentos de tanta incertidumbre, hay certezas y pequeñas felicidades, como las de adivinar el rostro de cientos de niños y niñas expectantes, curiosos y emocionados tan solo escuchando una voz que los invita a la aventura del “había una vez…”

P: Un mensaje para los lectores

GR: “Pienso que lo que nos mantendrá cerca de las infancias para construir junto a ellas un mundo mejor, son genuinas Políticas Públicas destinadas a las infancias, el Arte en todas sus formas, pero siempre poético y de alta calidad y las palabras, porque como dijera Graciela Montes: “Había una vez una palabra, redonda, entera, brillante. Adentro de la palabra estaba el mundo y en el mundo estábamos nosotros, diciéndonos palabras

¡Gracias!”

Gricelda, un placer, como siempre. Te mandamos un abrazo desde todo el Equipo Prisma y La Ciudad de los Niños Misiones.

Foto de portada: Luciano Piccilli

Más info en https://prismadigital.com.ar/gente-que-inspira/mi-vinculo-con-el-arte-comenzo-en-la-infancia/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s