Escritura de emoción selvática

Por Esteban Cárdenas. Entre Ríos – Sana Fe – Misiones. Arquitecto y escritor

De pronto uno se cae de la autopista urbana y amanece en una reserva de la biósfera de este planeta que ya tiene fecha de caducidad. Sucede en la Mesopotamia argentina, en una lugar de la selva paranaense que se llama Yabotí. Y se refugia en un hospedaje asilado, el Lodge Don Enrique. cardenas-2

Sin wifi, con mariposas y muchos insectos, abejorros, mosquitos que no se acercan porque tengo veneno en la piel, pero aún así acechan posados en la tela de la hamaca paraguaya, esperan. Los percibo como una amenaza. Y la mariposas que dicen viven todo su siglo en un día, me rodean en su vuelo sin posarse porque imagino que el olor a repelente las ahuyenta. Las avispas están lejos y no invaden mi ecosistema personal. En cambio las abejas son más audaces y aterrizan en la mesa sobre la que apoyó los pies. Las infaltables moscas sobrevuelan el mundo. El sonido del agua es sorprendentemente fuerte es un ruido que aúlla y hablando de sonidarios las cotorras cotorrean y alguna palomas ululan en mis despertares bajo el techo que compartimos con Paula.

Los bichofeos de mi infancia entrerriana también se hacen oír porque quizás dialoguen con otros de los suyos, tienen un idioma común con las aves que vuelan y no son chanchos, como dice el dicho popular. Recuerdo aquellos bichofeos, que los llamaban así en mi país de la infancia por el mito de que eran de mal agüero, también están en mis amaneceres posadeños. Creo que algunos gorriones han emigrado de las ciudades y también anidan este lar de selva que envuelve la galería en la que pretendo leer en el silencio que busco y nunca logro encontrar. ¿Por qué persigo el silencio? Dicen que es curativo y por eso estoy bajo esta galería en Yabotí, pero no logro que se callen las aves que trinan. En su vuelo y en sus ramas, no las veo. Tampoco exploro más allá, quiero leer y viajar en el mundo mágico de una novela. Al fin no me animo a vivir el relato de la selva que no necesita literatura por que está allí, cerca, envolvente, viva. Si mi cabeza no se aleja de la urbanidad no podré leer bajo el alero que soñé para leer en soledad y silencio. Entonces también dibujo.

         

 

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