La Hermana Limada

Por Café Azar. Buenos Aires – Posadas, Misiones. Antropólogo y gestor cultural

Nunca mejor dicho: literatura desde aquí. Desde el mundo de los blogs. Poética en la pantalla del ordenador o de tu pad, o tu smartphone compañero. Y el aquí se diluye en titilantes bits de frenesí virtual. Y en ese lugar surgió La Hermana Limada, el blog. “Derrapero escritural: exploratorias básicas y aproximaciones varias” dice, se lee. Detrás, o por delante, omnipresente está Carla Curti.

El primer posteo es de octubre de dos mil nueve a las once horas catorce minutos. Un martes trece y así se llama el texto. Ese texto es la invitación al abismo. Debo aclarar, tal vez rompiendo todo decoro en las reglas de la elegancia impuestas en la escritura de reseñas, que la lectura de los textos de Carla Curti suelen provocarme vértigos agudos, ciertos mareos místicos y una sensación de belleza que duele y sobrepasa mi sensibilidad. El tema es, lo digo – claro – después de bajar, la manipulación de la palabra, de su sonoridad y sus alcances semánticos y emocionales.

“¿Y vos? Tarada. Más o menos el arroz, che. Jodete. Te quiero y sí, feo mismo el arroz. Después de llover tanto salió el sol pero mejor quedarse dentro. Loca. Las novelas de la siesta que pasan en canal 7 generan violencia familiar y además tienen alto contenido eróstiko (sí, ‘eróstiko’…) que perturba las mentes de los televidentes. Loca. Qué estará pasando por su cabeza… Los amigos se perturban y se masturban, las amigas también. Y vos. Yo. Loca. ¿Por qué? Porque sí. Porque es 13 de martes y es de día y hay dolores que matan y hay matones que duelen. Pero bueno. Loca. Más allá o más acá de todo eso está el amor. Que también ‘ya está por estar’. Y es 13 de martes. Y no te cases ni te embarques sobre todo si no está, si está por estar.”

En La Hermana Limada, el blog, Carla fue haciendo un itinerario de textos propios con firmas que mixturaban seudónimos con el nombre que socialmente suele usarse más y que no necesariamente es que hable más y mejor por cada une de nosotres. La cuestión es que los primeros posteos los firma Alegría y los últimos Carla. Allí encontraremos – como en un sabroso revuelto gramajo –  invitaciones a los talleres de lectura y escritura, letras de canciones, textos que interpretan letras de canciones, links de YouTube que nos llevan a esas canciones (algunos ya caídos por el paso del tiempo), textos ajenos que suenan propios (Hugo Finkelstein, Olga Orozco, Jacques Prévert), poesías formales hechas y derechas, textos poéticos, juegos textuales, fotos y textos, y fotos, y textos, y textos, y así. Entrar al blog es como entrar al I ching y descubrir que siempre hay algo escrito para cada une. Sólo se trata de entrar donde dice archivo del blog, seleccionar un mes y un año, hacer click y – como en la combinación de monedas que nos llevan a un hexagrama – encontramos:

(En Octubre de 2016)

Claudicar del rito
Quitar el dedo del repeat.

O:
(Un miércoles 19 de junio de 2019)
Registro esta sensación

No estoy midiendo el paso,
las mariposas negras
quisieran augurar
el paseo hacia un sitio
que ya transité entera.

No estoy perdiendo el peso
de las ausencias todas,
ni mengua el alimento
de horas perecederas.

No estoy cediendo a esto:
madrugaré tardía
renutriré mis ojos.

No estoy cerrando el juego
descanso apenas duermo.

No estoy muriendo ahora.

O
(Posteado un 17 de abril de 2011)

No lo es.
Sustancialmente una medida de anís en plena media noche ha movido las letras imprenta manuscritas. Las ha movido sustancialmente. Pero bajo ciertas circunstancias que doblegan el asunto hasta el sentido del deber beber para poder decir y explicar lo que no ha sido entendido -más por los otros que por mí-, explicar las formas de no decir que tiene uno con tanto silencio, explicar las formas de aproximar un actoabrazo a un otro cuerpo desde el propio -cuerpo, claro-, siempre desde el propio.

Sustancialmente una fibra mínima dicta la necesidad de explicación como en un canto, como si un canto lo recitara de forma si no más leve, más amigable, pero un canto es otra vez un decir lo no dicho en el silencio previo, en el silencio previo al canto, que vuelve a ser otra de las formas por la que los demás creerán saber, por la que yo creeré explicar, y no. No lo es.

Sin embargo, sustancialmente, es un acto explicativo el cantar para decir, es un acto mentiroso pero benévolo, que aceita el vértigo del silencio con escalas y escaleras desde mi actoabrazo público hasta esas formas de mí que se esconden en los silencios ajenos.

Alegría.

Así, si tuviera que volver a escribir esta reseña, seguramente serían otros los textos que la conformarían. Por la riqueza, por la variedad, por lo aleatorio, por el imponente acervo. Hace un tiempo, recibí un whatsapp donde Carla me decía que estaba cerrando La Hermana Limada. Iba a eliminar la cuenta de Facebook, el Instagram sólo para visualizaciones y que el blog fuera una suerte de testimonio de un tránsito en el juego de la palabra. Recuerdo que usó la palabra depurar y de asumir proyectos con el propio nombre. Lo paradojal en Internet es que – a menos que se borren las entradas – los textos, las imágenes están ahí. Cómo espectros flotando en Marienbad o en el Hotel Overlook. Para mí La Hermana Limada está ahí, cómo estuvo siempre desde que empecé a naufragar en sus aguas a veces tormentosas, otras veces calmas. A la manera de Jack Torrance tomando un bourbon y hablando con fantasmas recorro los posteos de fechas diversas. Me alucino frente a una foto de una muñeca destrozada o rebotan en mi cabeza significados y significantes que cuando creo apresarlos ya se despliegan en otro lugar. De eso, supongo, debe tratarse lo poético: resonancias conocidas que se evaporan en raras bellezas o en siniestros y vertiginosos lugares comunes que se desmoronan. Nada de lo dicho, de lo escrito, de lo propuesto en La Hermana Limada se encuentra en una zona de confort. Para entrar en el juego, su lector debe abandonar el tratamiento burocrático de la palabra, de la imagen.

El último posteo en el blog es de agosto de 2020. Una invitación al taller que produce y coordina Carla.

La última frase de esta reseña es de La Hermana Limada y dice:

 “Y digo que nadie deberá tomarse el trabajo de recopilarme por entera. Me desconocería casi íntegramente y eso sería perder (de mí misma) la mínima parte de mí que apenas conozco.”

Links:
http://lahermanalimada.blogspot.com/2009/10/13-de-martes.html
http://lahermanalimada.blogspot.com/2010/11/emprendimientos.html
http://lahermanalimada.blogspot.com/2016/10/claudicar-del-rito.html
http://lahermanalimada.blogspot.com/2019/06/registro-esta-sensacion.html
http://lahermanalimada.blogspot.com/2011/04/no-lo-es.html

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