A dos espacios. Superficies y Fugacidad obsesiva

Por Raúl Novau. Misiones. Escritor

Tiene la particularidad este libro de cuentos y poemas, la hibridación de lenguajes en sus formas pues los fondos poéticos constituyen un solo haz. La original compostura de girar el libro y encontrarnos con la poesía de Fabiana Villalba con prólogo de Heraldo Giordano, -excelente poeta misionero- o con los cuentos de “Superficies” de Carlos Zarza Machuca es de por sí metafórica: el mundo gira y nos muestra superficies y abismos. Dos espacios en el mismo poliedro fundidas: “Fugacidad Obsesiva” y “Superficies”. Es de un corte muy original: girando el libro accedemos a dos lenguajes distintos que conforman un mismo mundo poético. ¿Acaso la obsesiva compulsión a develar la fugacidad de los instantes no deja al descubierto las superficies que también desaparecen fugazmente? Es a lo que se refiere Giordano en el prólogo de “Fugacidad Obsesiva”: “…cuando se introduce dentro del ser y le saca la caperuza al ente que cubre todo aquello que no se logra entender, por ejemplo, que el ser es concebido si la conciencia reproduce reflexión dentro de uno”. Continúa: “…obsesiva idea/la de adorarte/ la de tener una brizna de tu ser/ en mi ánfora vacía.”  “En el desarrollo de la lectura de esta selección de poemas, vemos como se inclina hacia un desarrollo intencional, en búsqueda de la sustancia gozosa que solo se halla en la belleza que encierran sus palabras. En definitiva: sabe entender, sabe expresar y conmover al más desprevenido de los lectores. En esta selección de poemas de Fabiana Villalba quizás la verdad se desnuda en lo que piensa y siente la autora, muchos suenan románticos, otros a denuncias y otros más personales entre una mezcla de pasión y reflexión, por cierto muy singular….” “Arriesgo a sostener que veo en estas páginas –concluye Giordano- una acabada formación, perfección y sensibilidad, donde manifiesta a ese “ser” a flor de piel, lo expone y en ese mostrarlo, lo transforma en un contenido esencial para que recapacitemos, pensemos, soñemos, pero eso sí, estaré absolutamente seguro, que no pasará desapercibido lo que aquí se expresa con maestría.”

Nos referiremos a “Superficies” para adentrarnos en la variedad de cuentos que nos ofrece Carlos Miguel Zarza Machuca. En los mismos operan diferentes planos de abstracción que dinamizan y atraen, por sus riquezas de imágenes, la interrogación del lector. Desde el título contamos interrogantes: sobre qué superficie estamos parados, o desde dónde partimos para establecer los límites de nuestras acciones. Y el narrador dispara con certeza que el lenguaje escrito sirve para avanzar deslizándose en lo cotidiano y habitual.

A través del lenguaje se acceden a las superficies del mundo. Tan amplio y antiguo es el término que Euclides definió como anchura y largura en sus dos dimensiones. Y aún podemos explayarnos científicamente con más dimensiones al considerar otras desde la física, geometría o matemáticas. Pero la literatura es expansiva e invasora en estas áreas pues precisamente posibilita la fusión de imágenes distantes y contradictorias en una narración de ficción que pueden ser cuentos como en este caso los reunidos en común poético con Fabiana Villalba.

Este milenario concepto de superficie estará presente en los cuentos de este volumen. Una vez descorrido el telón del pórtico, tendremos el primerizo “Superficies”, en plural pues los planos descriptivos se paralelizan, concatenan, y son diferentes en sus maridajes: es una superficie líquida, lacustre, opaca, como algunas ciudades vislumbradas y fabulosas de Ítalo Calvino en “Las Ciudades Invisibles”.

En este material el autor penetra las superficies del mismo lenguaje creado en apariencia con significaciones ambientales triviales, mansas, que esconden otras dimensiones profundas. En ese cuento primero existe una ciudad sumergida invisible, contada por un testigo que valida con su testimonio la supuesta verdad. La superficie del cielo refleja fielmente esa hibridez líquida virtuosamente separada por el autor para contarnos la historia que narra.

Es lo que verá en potencial el personaje de “Agua” en el aljibe del patio, texto de excelentes descripciones que conjugan los recuerdos infantiles y familiares. Cercana se halla “Noticias más interesantes”.

Ubicaremos otros cuentos donde irrumpe el conflicto en la primera línea como en “El gris”, un odiado gato. Se establecen así incógnitas que el lector tratará de revelar y que el autor no escatima elementos en apariencia. Esta vez el mismo personaje copiará los hechos literarios de “El gato negro” de Poe, pero parcialmente pues la dirección del relato toma un cariz inesperado y el final es impactante.

El texto es directamente extraído de la realidad nos dice el personaje de “Corazón”, por ejemplo. Pues copia en una libretita lo que acontece en las galerías tipo túneles de un hospital donde los recursos sensoriales son hábilmente utilizados. Estereotipos de ambientación hospitalaria: colores, sonidos. Se quiebra esto con destellos de una mirada con el centelleo de un suero. También en “Café” otro cuento los efectos sensoriales están presentes con las descripciones que radiografía el texto.

Los espacios son habituales “la peatonal parece la de siempre, abigarrada y gris” en “Visita”, Sin embargo está latente algo que aparece y nos interroga, algo sucederá no sabemos qué ni dónde pero intuimos con el personaje que sucederá pronto. Y ese azar que desmantela ese derrotero descriptivo aparece y se sigue contando una vez finalizado el cuento.

Los sueños persisten en calcar la realidad sufrida en forma de “Pesadilla”, un cuento sobre la época dictatorial argentina. El manejo del tiempo se invagina e irrumpe como lo siniestro pasado en pesadilla recurrente. Otro tanto sucede en “Luminoso cielo” los tiempos pertenecen a la memoria del personaje y a la vez transcurren en un presente que revela la trama. Así es en “La señora” donde en trazos breves, flashes instantáneos, afloran los recuerdos en el tiempo del relato. El tiempo retrocede en “El vuelo” el cuento cuyo personaje se cuenta su muerte. El tiempo retardatario en una descripción lograda de una puesta de sol en “Atardeceres” puede producir un milagro en quien observa ese milésimo cambio del espectro: adquirir el don de lenguas. Se inscribe en este tenor el tiempo de las tradiciones orales en un cuento de una remota provincia china, “Versión de un episodio ocurrido en Manchuria….”  s. XVII.

Nos sugiere Carlos que también las ficciones pueden ser elaboradas a partir de la historia. Las históricas con documentos en apariencia verídicos (¿será la historia escrita tal como sucedieron los hechos?) como la carta del Lic. Rouault  al Dr. Miguens, donde constan los pormenores de los zapatitos de cristal de la Cenicienta y las invitaciones escritas a las bodas en palacio a través de bandos. O el Cid Campeador cabalgando por la ciudadela zamorana, cuyos vericuetos y senderos estaban delineados en los cantares de gesta antiquísimos, y nuestro personaje de “Olivar Silvestre” apoyándose en enciclopedias históricas para unir en el texto la historia y su historia personal.

Sin duda, esta síntesis no agota las facetas literarias que poseen los logrados cuentos que con seguridad seducirán y cautivarán el interés de los lectores.  

A DOS ESPACIOS. Superficies-Fugacidad Obsesiva. Carlos Miguel Zarza Machuca y Fabiana Villalba. Pax Ed. 2017 -Posadas Misiones

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