El podcast como poesía de la cuarentena, ¡Cuchale a éste!

Por Tony Zalazar Chaco – Corrientes. Editor y escritor

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 “En estos malos tiempos, pienso que la poesía es un buen antídoto contra todos los males que nos rondan”, dice la poetisa Elena Medel, y siguiendo sus palabras, con un grupo de colegas y estudiantes decidimos gestionar nuestras propias vacunas líricas. Creamos el proyecto ¡Cuchale a éste! (podcast de la cuarentena), un espacio de intercambios poéticos para conocer, disfrutar y compartir la obra de diversos autores del país.

Arrancamos el proyecto al inicio de la cuarentena, con el Profesor Diego Romero (Córdoba) y las Profesoras Gabriela Quiroga (San Juan), Maia Bradford y Elsa Romero (Chaco), preguntándonos cómo hacer que nuestras clases sean desafiantes, divertidas y a la vez útiles para sortear el malestar de la pandemia y los trastornos comunicativos propios del aislamiento. Charlando se nos ocurrió organizar un “concurso de podcast” que nos permitiera hacer del estudio de la Literatura Argentina, un tiempo de escucha, de conocimiento y de contención grupal, donde los estudiantes con sus propias voces dialogaran con la poesía de su región y la compartieran con alegría y entusiasmo para acercar de manera más concreta los rasgos identitarios y los gustos personales de cada uno. Así nació ¡Cuchale a éste!, que ya desde el nombre intenta romper la solemnidad con que es abordada habitualmente la poesía, y revelar que de escucharnos se trata esto.

Fase 1. La búsqueda y selección de textos

Así fue que les propusimos investigar y seleccionar poemas de autores regionales, para luego redactar un guion con la biografía del poeta y los motivos de la elección del poema (debían observar qué rasgos particulares del texto estaban vinculados con la cultura, la naturaleza o la idiosincrasia local, y a su vez destacar los sentimientos o reflexiones personales que suscita el texto).

En un escenario nuevo y atípico, hacer una propuesta extra a les estudiantes fue un gran desafío, comenta Diego desde Córdoba. Digo desafío porque estaba costando (y aún está costando) sostener la comunicación a través de las aplicaciones virtuales. Sin embargo, una vez hecha la propuesta, la mayoría del grupo se interesó. Lo mismo sucedió en Corrientes, con mis alumnos, y en San Juan, donde tratamos de presentarles autores variados, de distintas generaciones, estilos y temáticas. En el caso de Córdoba decidieron abordar únicamente textos de mujeres para evidenciar la calidad y potencia de las escritoras cordobesas, y en Chaco tuvieron absoluta libertad de investigar y elegir sus textos.

Fase 2. La grabación

Una vez corregidos los guiones, pasamos a la fase 2, el momento en que las chicas y chicos pudieron grabar los podcasts con sus celulares, con la computadora y utilizando programas de edición. Fue un trabajo arduo, porque muchos no habían recitado jamás un poema, a otros les costaba la pronunciación de ciertas palabras en guaraní o en inglés, otros no encontraban el espacio de silencio y se le filtraban ruidos de motos, risas, ladridos, gente charlando cerca, y lo peor, las propias incertidumbres sobre el trabajo. Muy bien lo cuenta Sol Escobar, estudiante chaqueña, Al principio no sabía si participar porque no me animaba, me daba vergüenza…después me decidí y lo grabé un montón de veces, cada vez que me escuchaba encontraba algo que corregir. Me frustra cuando algo que me gusta no me sale perfecto. Ya sabía de memoria el poema, hasta que por fin estuve conforme con un audio, aunque no del todo… Fue así que todos lograron alindar sus voces con la poesía, buscar fondos musicales acordes al sentido del poema y entonar, sentir y vibrar en cada grabación. No se quedaron con lo primero que salió, buscaron dar lo mejor de cada uno, y esto se sintió claramente en la fase 3.

Fase 3. La escucha

Cuando estuvieron listos los podcasts armamos un grupo de WhatsApp (con loguito personalizado), y después de las vacaciones de julio iniciamos los intercambios. Arrancamos una siesta con los grupos de Corrientes y Córdoba. Los profesores nos presentamos recitando un poema y abrimos el espacio para que las chicas y chicos vayan compartiendo sus grabaciones y palabras. Al final de cada podcast se alentaban y felicitaban entre ellos, y los profesores también brindábamos nuestro aliento. Cuando terminamos de compartir los podcasts se dio espacio a la votación, y los estudiantes eligieron dos finalistas por provincia, los profesores después redactábamos nuestras devoluciones en un grupo aparte, acordamos los premios y en el encuentro siguiente compartimos el fallo. Lo mismo sucedió en el encuentro de Chaco y San Juan, dado en el mes de septiembre.

Pude percibir entusiasmo al momento del intercambio de los podcasts propiamente dicho, sorpresa por las interacciones y los comentarios, y sobre todo alegría por haber tenido la ocasión de participar en una experiencia de este tipo. Creo que fue muy gratificante, una novedad y una experiencia sumamente enriquecedora para el grupo que participó. Nos comenta el Profesor Diego Romero, y una de sus alumnas, Rosario Margarita Salgán, confirma la apreciación del docente, En el transcurso del intercambio me sentí muy interesada en escuchar a los chicos del otro cole, leer lo que habían elegido y aún más escuchar esa tonada que los distingue, percibí que ellos también sentían lo mismo en cuanto al interés, el compromiso y el entusiasmo.

Rosario realizó uno de los podcasts más bellos y aplaudido por todos, fue conmovedor escucharla leyendo el poema “Voy a decirlo”, de Florencia Ordoñez Rozza. En lo personal me hizo muy feliz compartir mi lectura ya que el poema seleccionado me había encantado y me entusiasmaba que fuera el que debía compartirles a todes, me sentí bienvenida en el grupo, es más, uno de los chicos del otro colegio me escribió al privado para agradecerme por haber votado su podcast y felicitarme. Sin dudas una experiencia muy linda, y nada más que agradecerle a los profesores, las profesoras y los chicos y chicas que participaron.

Algo que me conmovió del momento de la escucha fue ver la foto de una de las estudiantes de Córdoba, montada a su caballito, buscando señal entre las sierras. Me hizo pensar en qué circunstancias habrán recibido los audios el resto de los chicos y chicas del grupo. Yo por mi parte, me senté en el balcón, y con el calor de la siesta, sentí el vértigo y la alegría de estar recibiendo tesoros mágicos para trascender el tiempo.

Fase 4. Las devoluciones

Puse mi corazón y mis oídos para recibir muchas dosis de felicidad, dice la profesora Elsa Romero, quien participó como jurado en la selección de los podcasts. Intenté devolver una mirada de lectora atenta. Los criterios precisos que nos supimos dar con lxs otrxs jurados nos permitió que las devoluciones fueran útiles para poner en valor el trabajo, los hallazgos y continuar la alegría de seguir leyendo y convidando lecturas.

La mirada generosa, y en este caso la escucha atenta, es tan importante para cualquier instancia de la vida. Y las devoluciones, con palabras afectuosas y sinceras, hacen del reconocimiento la felicidad. Sol Escobar describe así su sensación “en ningún momento creí que el mío iba a ser el ganador, y a pesar de que no se trataba de un concurso súper importante, ni reconocido mundialmente, que haya sido uno de los podcasts finalistas me hizo sentir muy bien, y finalmente me conformé con lo que había hecho. Al leer las devoluciones de los profesores, me di cuenta de que había logrado lo que quería, que no fuera necesario decir porqué había elegido ese poema, sino que se sintiera en la forma de recitarlo, que se percibiera cuán importante y sentido era para mí. De hecho, no podía creer que había logrado transmitir lo que quería.

Fue tan hermoso escucharla leer, que Milagros Cogliolo, una estudiante de Corrientes, confiesa “Hace poco tuve la suerte de poder compartir un podcast con personas de otras provincias, y fue todo gracias a la poesía, que tiene el poder de acercarnos a otros lugares, a otras personas y acentos distintos. Hubo un poema en particular que captó mi atención, se llama La Ceguera, de Juan Solá, fue un poema que me identificó muchísimo, lo leyó Sol Escobar. Fue la primera vez que un poema me llegó tanto, lo escuché una infinidad de veces. Nunca pensé que un poema me llegara a gustar así, y creo que fue de esta forma que llegué a apreciar lo que es un buen poema y una buena interpretación.

Fase 5. Los premios

Los premios no eran más que libros de autores de la región, pero la verdadera recompensa fue estar cada siesta compartiendo lo mejor de cada uno, recibiendo poemas, cariño y aliento. Hay pocas cosas más potentes e iluminadoras que compartir con otros los efectos de lo que es capaz la poesía. Eso experimentamos en cada uno de los encuentros de Cuchale a éste, un intercambio único de poemas y poetas de las provincias en las voces y tonadas de chicos y chicas de nuestras escuelas secundarias que superó nuestras expectativas. Nos sentimos felices y agradecidas de ser parte, dice la docente Maia Bradford. Y completa la idea la profesora Emilia Romero: Amar cada siesta poética como puentes entre territorios, tonadas, culturas. Ser testigo del renacer de la palabra escrita en voces adolescentes. Verdadera poética también en esta metamorfosis: la del sonido pronunciando escrituras. Apreciar esa variada selección en temáticas y estéticas. ¡Cuánta poesía nos late! Sin dudas en esto radica nuestro premio como docentes.

Además de los libros, los chicos y las chicas recibieron el saludo de los escritores y escritoras que estudiaron para armar sus podcasts, y estos artistas les obsequiaron la lectura de un poema nuevo. También la profesora Gabriela Quiroga se esforzó para armar la página donde cobijar estos tesoros, y así los podcasts fueron compartidos en programas de radio de Corrientes, Córdoba y San Juan. Una tarea que sólo fue posible en el entramado cooperativo entre Profes y estudiantes. Profes que primeramente lectores avezados, degustadores, apasionados, y luego sensibles a una tarea docente atenta a contagiar su pasión, han ideado y convidado esta posibilidad a sus estudiantes. Estudiantes que sintieron el llamado y desafío de aventurarse a la poesía y los formatos digitales y ese mágico diálogo con otras generaciones. Cuarentena, confinamiento, angustias y soledades de estos tiempos fueron trascendidos en estas tareas de amor y compromiso, de una educación para la libertad. Esta, siento, es la escuela que precisamos y la estamos reconstruyendo entre todos. Afirma Elsa Romero.

Fue justamente así que logramos administrar nuestros tiempos para conjurar los males de la pandemia y conjugar pasión, cariño y entrega para que la palabra poética nos sustente con sus destellos de esperanza, su mirada empática y el despliegue de ese lenguaje propio rebosante de revelaciones. Y buscando conocernos un poquito más tendimos la voz como un puente, y nos acercamos historias, personajes, paisajes y seres resplandecientes de sentido, para extendernos y entendernos en todo lo que late, enriqueciendo nuestros oídos y ampliando las resonancias de nuestra alma, con los sentimientos condensados de la palabra poética obtuvimos nuestras preciosas vacunas líricas.

Poemas y poetas elegidos

Acceso a los podcasts: https://podcastinterprovin.wixsite.com/cuchaleaeste

Corrientes

Sapucay, Franklin Rúveda. (Por Soto Giselle, Rolón Aldana, Encinas Gimena y Morales Alejandra).
Viernes Santo Correntino, Franco Rivero. (Por Maximiliano Villanueva y Nicolás Blanco).
Cómo despedirse de un padre, Carlos Battilana. (Por Juan Carlos Mordacini Gómez).
Yuyo, Douglas Currier. (Por Milagros Cogliolo, Romina Morales y Maira López).
Niño de cartón, Rosalía Montengro. (Por Agostina Dominici).
Miramientos, Mariana Rinesi. (Por Lucía Cácerez Faccini, Darío Maidana y Julio Insaurralde).
50 y Los caminos del colibrí, Rodrigo Galarza. (Por Lourdes Gómez y Camila Ponce).
Cada vez que descubro una mujer, Evelin Bochle. (Por Matías Yegro, Milagros Escobar y Bianca Romero).
A mi madre, Juana Ramona y A mi padre, Juan Genaro, Cacho González Vedoya. (Por Mariana Cuenca, Priscila Duarte y Sánchez Bárbara).
Juan, Marta Quiles. (Por Enzo Arce y Nelson Alegre).

Córdoba

Voy a decirlo, Florencia Ordoñez Rozza. (Por Rosario Margarita Salgán).
A otro perro con ese hueso, Claudia Huergo. (Por Manuela García).
Dicen que el miedo habla de noche, Laura García del Castaño. (Por Fiamma Buttiero).
El árbol de lilas, María Teresa Andruetto. (Por Miranda Goy).

San Juan

Poema mientras me muero, Carlos Guido Escudero. (Por Santiago Sánchez, Federico Glantz y Juan José Victoria).
Almuerzo familiar, Fede Araya. (Por Mateo Luluga, Bautista Aguilar y Francisco Marcucci).
Proximidad del silencio, Bruno Dibella. (Por Carolina Larrea, Giulianna Meglioli, Santino Nievas y Almudena Galvez).
Paleozoico inferior, Jorge Leónidas Escudero. (Por Gonza Montes y Juampi Camus).
Sabemos de ti, Nemer Barud. (Por Dolores González, Valentina Hidalgo y Agustina Serrate).
Reclamar el desierto personal, Bruno Dibella. (Por Pilar Acosta, Valentina Cruz, Paulina González y Federica Varela).
L’ Envidia, Jorge Leónidas Escudero. (Por Juan Francisco Dománico y Ventura Victoria).

Chaco

Grafito, Claudia Masin. (Por Valentina Rodríguez).
La ceguera, Juan Solá. (Por Sol Escobar).
La gracia, Claudia Masin. (Azul Raycevich).

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