El camino de la canción

Por Ceci Simonetti. Misiones. Cantante (Lunagua)

ceci-colaboradora-1Las canciones nunca llegan por un mismo motivo, pero siempre vienen para quedarse. Cuando me integré a este mágico mundo de la música, comencé cantando en coros y posteriormente tocando el violín y el piano en la orquesta de la UNaM y la escuela de música. Me acuerdo que en ese momento venía conmigo el prejuicio de pensar que cantar “era fácil”. Para lograrlo sólo había que saber aprovechar algo que tenemos naturalmente: la voz.

Me llevó tiempo darme cuenta de mi equivocación, y que cantar exige –como a todxs quienes hacemos música– entrenar el instrumento diariamente, toda la vida. Aún más tiempo y reflexión me representó asumir que como cantante, además, está la fuerte responsabilidad de expresar el peso que adquieren las palabras en una obra. “Una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo…”. Carlos Varela. https://www.youtube.com/watch?v=v08b5ODjr4A (versión de Lunagua).

Se podría pensar, en este sentido, que no toda obra en su letra carga con “compromiso social”. Así como podemos identificar un cancionero comprometido con los reclamos sociales, ambientales, políticos y culturales que puedan existir en cada sociedad, también existe otro muy profuso que, siendo más liviano, no deja de ser necesario. Aun así, creo que hacer arte demanda de la responsabilidad social de sus actorxs.

Con mucha frecuencia podemos reconocernos encasillando las temática que se abordan por géneros musicales; el rock es contestatario, el tango y los boleros se ocupan de amores y desamores, el folclore es paisajístico y costumbrista, etc. Más allá que en cada uno de estos géneros musicales podemos encontrar ejemplos que avalan esta mirada, nada más lejos de ello. Todas las canciones nos cuentan sobre un espacio y tiempo determinado, aun cuando el contenido parezca vacío. 

Si pensamos en la música popular argentina, y en su folclore concretamente, a partir de los años 60, se produjo un cambio significativo en su visión. Un grupo importante y trascendente de artistas, comenzaron a cuestionarse sobre el contenido de las canciones, dando inicio a lo que se dio en llamar “el manifiesto del nuevo cancionero”, donde se proponían representar a las voces de los pueblos en nuevas formas de canción, sin querer borrar lo que hasta el momento se había hecho.

Autores, como Ramón Ayala, Atahualpa Yupanqui, entre otros, hicieron un aporte muy importante escribiendo sobre los oficios de los más débiles – el cosechero, el mensú, el arriero -. “Selva, noche, luna, pena en el yerbal. El silencio vibra en la soledad…” nos deja como legado Ramón Ayala, mostrando dolores de tantas personas, sin voz para cantar su grito. Toro y Petrocelli contaron sobre los problemas de la desigualdad en cuestiones de posesión de tierras: “Cuando tenga la tierra la tendrán los que luchan, los maestros, los hacheros, los obreros” y, así como ellos, fueron muchos los que expresaron en sus letras las desigualdades sociales. https://www.youtube.com/watch?v=VWy4Gt80EiI (versión de la Bruja Salguero).

Estos problemas persisten en la actualidad, pero se suman nuevos reclamos que también nos interpelan a lxs artistas: la pobreza, el cuidado del medioambiente, la mujer y su lucha por la igualdad social, los problemas que derivan del patriarcado, la intolerancia, la xenofobia, entre tantos otros. Es interesante, además de ver las temáticas que se abordan, la forma que van tomando las expresiones artísticas a través del tiempo.

En la actualidad, vemos que se han producido cambios trascendentes. Podríamos pensar que estamos viviendo un período donde lo inmediato y lo efímero son conceptos funcionales a un sistema que exige que nuestro tiempo sea productivo. Hoy, sentarse a escuchar un disco es para pocos, porque –aún en cuarentena- el no tener tiempo disponible es una constante. Entonces toman fuerza los singles, que son los nuevos formatos de grabación para la gran mayoría de músicos. La escucha de 10 canciones juntas se va perdiendo; todo debe resolverse en los 5 minutos de una sola canción.

Los discos, para mí, son obras de arte y me resisto a aceptar que se pierda algo tan valioso. En ellos, en su gráfica, en la información que se concentra y despliega, en la elección y organización del repertorio, existen conceptos, reflexiones y detalles que, puestos en su totalidad, tienen una intención, un mensaje, que lxs artistas queremos dejar.

Estaría bueno darnos tiempo para reflexionar sobre estos cambios –lo que nos dan y lo que nos quitan- , porque el arte transforma, es capaz de modificar estados de ánimo, disparar la memoria emotiva y, por qué no, plantar semillas de pensamientos. 

 

Imagen: Fang Lijun. Xilografía.

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