Tres apariciones de la Patagonia… Un anarquista en San Ignacio, segunda imagen

Boris Wladimirovich detenido en San Ignacio, Misiones

Por Miguel Riquelme. Trelew – Posadas. Periodista

miguel-riqueleme-3Con el viento en la cara nada es lo que se ve y es  menos  lo que se oye, aún así pocas imágenes de la libertad y la rebeldía habrá tan intensas como la de andar contra el viento.

Anduvo de pago en pago, y en ninguno se quedó
Forastero en todas partes, destino de trovador
Un día le pidió al viento que lo hiciera payador
Y el viejo viento surero los secretos le enseñó
Y le llenó la guitarra de cantos en “Mi” menor

Cuenta don Ata sobre don Luis Acosta García, payador, peón, estibador, hombre de siete oficios y anarquista. Que allá por el 22 recorrió toda la pampa, la mesopotamia y el norte de la Patagonia. Heredero de una lucha que ya venía de lejos y que por esos años florecía en rojas flores, en la Patagonia trágica, en los quebrachales del “Chaco santafesino, por el Chaco, Formosa, hasta el mismo Puerto Infierno, y la parte santiagueña desde Quimilí a Pampa de los Guanacos” como cuenta Bayer.

El camino del viento

Los anarquistas por aquellos años fundaban ateneos literarios, enseñaban a leer a los obreros después de la jornada de trabajo, se burlaban del clero y las autoridades bautizando con nombres como “vigilantes”, “suspiros de monja” a las confituras más populares y fundaban sindicatos que peleaban en calles y fábricas.

En Santa Cruz, un envarado teniente coronel, que antes había estado en Chaco y en Mendoza, oficiaba de pacificador de una huelga que paralizó las estancias y alteró los nervios de los miembros de la Sociedad Rural del sur patagónico. El saldo fueron 1700 fusilados y el regreso glorioso de Teniente Coronel Héctor Benigno Varela a Buenos Aires. 

Un anarquista es de algún modo todos los hombres  que entonces son sus hermanos

El primer lugar de la Argentina que el alemán Kurt Wilckens conoció fue la Patagonia. Cosechó frutas en el valle del Rio Negro, venía de EEUU y luego iría a la capital. La mañana del 25 de enero de 1923, en el zaguán de una casa de Fitz Roy al 2400, con una bomba casera bajo el sobretodo y un colt en la cintura, esperó el paso de teniente coronel. Arrojó la bomba a los pies del militar y luego disparó tres veces, dicen que gritó en su español lleno de consonantes “Yo vengo a mis hermanos”. Lo detuvieron de inmediato, fue encarcelado. Allí ya estaban presos otros anarquistas expropiadores. Entre ellos un médico, pintor, biólogo, ocasional profesor de filosofía, nacido en Rusia y que hablaba  francés, alemán y castellano. También estaba allí, del otro lado de las rejas, un niño bien, de triple apellido y miembro de la “Liga Patriótica” fundada por Carlés. 

Jorge Ernesto Pérez Millán Temperley, era guardiacárcel, había sido  sargento de policía en Santa Cruz a las órdenes de Varela. Amaba a su jefe y pariente y había jurado vengarlo.  Lo hizo el 15 de junio de 1923. El joven de ojos azules quedó  tendido boca arriba en el piso de su celda con la mirada fija en techo  y dos balas de máuser en el cuerpo. El niño bien se entregó sin resistencia y fue encerrado en la penitenciaría nacional para protegerlo. No fue suficiente, un hombre adiestrado por Germán Boris Wladimirovich, (el médico, biólogo, pintor y ocasional filósofo), se ocupó de que los días de Temperley no se prolongaran mucho. Boris había llegado a la Argentina en 1909 vivió en Chaco cuatro años, en Santa Fe y en Buenos Aires donde, entre otras cosas, fundó un periódico anarquista. La expropiación fue la forma escogida para financiar las actividades, en una pensión de Corrientes al 1900, con un ruso y un alicantino se completó el pequeño ejército de libertarios. El 19 de Mayo de 1919 asaltaron al pagador de una agencia de cambios, en la pelea Andrés Babby, el otro ruso, dejó la vida. Boris y el español lograron huir. Uno fue apresado a los pocos días junto a la valija del dinero.

Boris estiró un tiempo su libertad. Apareció después, en San Ignacio, en la tierra colorada de Misiones. Un pintor, con los bigotes de Friedrich Nietzsche, conocimientos de filosofía, pasado europeo. Una atracción única. En un pueblo donde los notables jugaban tenis, y mataban el aburrimiento en tertulias literarias. La noticia hizo que una vez detenido, el ácrata ruso e  ilustrado, fuera visitado por el mismísimo gobernador del territorio, el también médico correntino Héctor Barreiro y varios de sus funcionarios. Dicen que largas fueron las charlas que mantuvieron.  Hay una foto que un diario de la época publicó, donde hay constancia de estos  encuentros.

Wladimirovich (centro, de negro) con el gobernador, ministro y policías en Misiones

Boris fue llevado a Buenos Aires, el nómade inquieto, el libertario, terminó sus días en Caseros, con las piernas destrozadas por la tortura, poco después de la muerte de Millán Temperley, el matador de Kurt Wilckens que a su tiempo y modo fue el vindicador de la Patagonia trágica.

El viento del sur recorre muchos y largos caminos, cegando la vista a veces, calando los huesos, otras. O trayendo  un delgado hilo de sangre desde la Patagonia hasta estas tierras y volviendo sobre sus pasos. La búsqueda de la libertad, como también hace el viento, va encontrando su huella  “del Dorrego a Realicó” [1] de Santa Cruz a San Ignacio y de regreso.

Imágenes: Archivo del autor

 [1] Atahualpa Yupanqui “Cantor del sur” Milonga dedicada al payador anarquista Luis Acosta García.

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