ENTRE DOS AGUAS. Desde Colombia escribe Paul Brito

Milena 2

Todos somos Gatsby

Por Paul Brito. Caribe colombiano. Escritor

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Al igual que Don Quijote, El gran Gatsby es una recreación del terco idealismo que nos acompaña toda la vida, esa constante gravitación en torno al plano de los deseos y a un sistema de ideas que nos formamos de la realidad por encima de ella misma.

Aunque hayamos visto cientos de veces el edificio que se yergue delante de nuestra casa y aunque ese objeto sea una mole de cemento infranqueable, es como si en últimas no existiera porque sencillamente nunca hemos entrado en él ni necesitamos entrar, y porque nuestra vida no tiene nada que ver con su contenido. Es solo decorado, escenografía, igual que las fachadas de madera en las películas del Oeste. Más reales son nuestras ideas y nuestros pensamientos diarios, por más incorpóreos que puedan parecer. Más pesadas nuestras metas, y más consistentes nuestros sueños y amores, por más imposibles que luzcan. Aunque entelequias, son capaces de tocarnos y afectarnos, y van construyendo la sustancia de lo que somos y seremos. “Estamos hechos del mismo material con que se tejen los sueños —decía Shakespeare—, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños”. El hueco y los cimientos de lo que aún no somos son más reales que los lugares donde vivimos.

Nosotros mismos somos apenas proyectos, promesas. Nadie puede decir que está totalmente realizado, pues nunca terminamos de nivelar el deseo con la realidad, ni nunca podremos hacerlo. Vivimos en función de los breves instantes en que los dos planos se cruzan, porque sabemos que son más reales que los afanes de nuestra cotidianidad. Entre más ideales sean nuestras metas, más reales se vuelven para nosotros, más nos obsesionan y transforman nuestras vidas.

La esperanza, esa idea central en la novela de Fitzgerald, es la cosa más abstracta del mundo y, sin embargo, la única capaz de sostener la realidad. Para el ser humano, lo ideal es lo real. Las palabras, con todo lo etéreas que son, articulan nuestra conciencia y nuestra relación con los otros y el universo. Vivimos más en la recreación del mundo que en su materialidad. Somos el único ser del universo que encuentra más emoción en contar algo que en vivirlo y, sobre todo, en contárselo a sí mismo una y otra vez en la memoria. Gatsby no se resigna a perder el momento supremo de su pasado en que fue feliz y quiere recuperarlo a cualquier precio, aunque ni él ni su amada sean ya las mismas personas, y aunque ella nunca haya sido la mujer que él idealizó. Nos complace más el símbolo que el objeto, la metáfora que la figura real, el valor del oro que el mismo oro, el encoñe que el acto sexual.

Todos somos Gatsby. La luz verde en el horizonte que él quiere apresar con la mano desde el muelle de su casa, está hecha del mismo polvo de estrellas con que ha sido creado y con que se ha ido haciendo a sí mismo. Sus dedos no solo son capaces de alcanzar esa luz; son un largo destello de ella.

 Foto: Milena B. Duarte

1 Comment

  1. SONREÍ AL LEER SU TEXTO, AL SER DESCUBIERTA QUE NO SOY LA ÚNICA QUE FANTASEA CON LO QUE PUEDA SUCEDER EN LOS DEPARTAMENTOS DE MIS VECINOS. ME ENCANTA IMAGINARLOS ZOMBIES Y HACERLOS RODAR EN ESTE MUNDO, SUBIENDO Y BAJANDO LAS ESCLAERAS, YENDO Y VINIENDO AL TRABAJO, A LAS ESCUELAS O A JUGAR.
    AHORA, ME SIENTO DESCUBIERTA, ME QUEDA LA ESPERANZA DE LA LUZ VERDE EN MI INTERIOR, ESA QUE USTED, NI NADIE LA PODRÁ DESCUBRIR, NI EN SUS DESTELLOS.

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