Remixar las sagas de los bordes

La clave Zipoli se titula el libro de crónicas ficcionadas que ha publicado Roberto Maack en la ciudad de Posadas, Misiones. Ocho relatos, aparentemente independientes articulan, operando como capítulos, un texto que bien podría ser considerado como novela corta, quizás una nouvelle.

Por Carlos Piegari. Buenos Aires – Posadas – Barcelona. Escritor sofista

Carlos Piegari WP

Maack es periodista y acredita una trayectoria profesional seria y documentada, esto se refleja en su obra literaria. Cada uno de estos cuentos: La clave Zipoli, La Traición del rey, El violín de Tavarengüé, El Crucifijo de marfil, Los malditos del Caaró, Una princesa y un amor en Loreto, El músico y Mi pecado se vinculan con una trama que opera como eje vertebrador: la épica de los jesuitas y sus misiones en territorios del noreste argentino, Paraguay, el sur brasilero, cruzando hasta Bolivia. Hay intrigas, maldiciones, crímenes, esoterismo, mestizajes, migraciones, pérfidas sectas, ingredientes suficientes para suponer que estamos ante un noir del NEA. ¿Un código Da Vinci en el cono sur de América Latina? Si algo de esto se podría insinuar, auguramos una bienaventurada perspectiva de ventas, algo que la literatura regional reclama y necesita por derecho propio. Justifico esta observación en un ejemplo reciente, el éxito de la novela de Mariana Enriquez (sin acento… creo) Nuestra parte de la noche. La santería y mitología litoraleña de Argentina, hermanada con la de Paraguay, han sido protagonistas de cientos de relatos escritos por autores locales que no han logrado vender algunos ejemplares más que a sus familiares y amistades. Pero si estas mismas temáticas pintorescas son resignificadas por una estrella del realismo gótico y se las condimenta con un premio Anagrama, subtitulado como “narrativas hispánicas”, pues estamos ante un best seller que según los medios hegemónicos iluminaría “las zonas más oscuras de la literatura argentina”.  Merecido éxito internacional de una de las mejores escritoras del Río de la Plata, esperamos que los miles de lectores que leerán sobre los santos y duendes que recorren las riberas de los ríos Paraná, Uruguay y Pilcomayo descubran el potencial del imaginario territorial que ya supo explorar hace casi noventa años Horacio Quiroga.  

Regresemos a La clave Zipoli, los personajes nos transportan en el tiempo, un jesuita ingeniero informático, un cacique asesino, una muchacha de la nobleza polaca, un músico, un aduanero, tal vez actores legendarios imaginados por Maack que entreveran sus peripecias con otros/as protagonistas, desde monjes hasta reyes europeos, con legitimada presencia y responsabilidad histórica.

Este primer libro de Maack forma parte de una serie denominada Cuentos en ruinas, se supone que alude a los restos arquitectónicos y ecos espectrales de los jesuitas y los guaraníes. Toda una responsabilidad creativa hurgar en los sedimentos de la historia, las ruinas incomodan y son inquietantes. Nos llevan de regreso al pasado y frenan nuestra carrera idiota, diría John Gray[1], hacia el progreso del futuro. La escritora Monika Zgustová[2] advierte sobre “los bellos nombres del horror”. En los escenarios de La clave Zipoli reverberan bienaventuradas utopías sociales pero también acechan los domini canes (perros del Señor) con su odius teologicus. Para Zgustová los bellos nombres también conviven con el horror, en las misiones jesuíticas la armonía sonora de los instrumentos musicales y coros, dio lugar a una cacofonía trepidante de mesnadas de bandeirantes brasileros y portugueses que arrasaron todo a su paso, y llegaron a capturar 300.000 indios guaraníes para ser vendidos como esclavos.

El libro La clave Zipoli de Roberto Maack nos interpela con algunas “partes inéditas” del pasado (Benjamin) que se ocultan bajo las ruinas que aún sobreviven el paso del tiempo. Que no se haga esperar una nueva entrega de relatos, esta primera edición merece una nueva temporada como las series de Netflix o Amazon Prime Video.   


[1] Teórico y filósofo inglés.

[2] Escritora y traductora checo – española

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